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JULIO PERÉZ    
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Campeón de Maracaná / Campeón de la Vida.
Ficha Personal

Nació el 19 de junio de 1926.Por haber visto la luz en Montevideo el día del natalicio de Artigas, el padre no dudó un instante y el bautismo no podía ser otro : Julio Gervasio Pérez Gutiérrez.
El 26 de agosto de 1950 se casó con Gladys Castro. “Ganara o perdiera el Mundial me casaba, porque así lo había establecido con mi novia antes de partir para Brasil” , aclara Julio cuando le pregunto si el casamiento obedeció al que quería festejar el triunfo de Maracaná. Tuvo tres hijos , Cristina, Julio y Wilson, en ese orden , y de la hija ya tiene los primeros dos nietos “Un casalcito” , como dice Julio identificando su amor por los pájaros con los nietos.  Siempre ha vivido en el barrio Lavalleja y los equipos de esa zona fueron los primeros que conocieron las bondades de su futbol. Se inició en el “Ultima Hora”, un club que en los primeros años de la década del cuarenta estaba afiliado a la Extra. Después jugó en el “Edison” que pertenecía a la Liga de Montevideo y en 1944 llegó a las inferiores de Racing. Al año siguiente, en la “B” debutó como titular en el conjunto de Sayago y vistió la camiseta de los alviverdes hasta 1947.
En el año 1948 pasó a River Plate en carácter de préstamo , y debutó en Primera División en esa temporada que quedó trunca por la famosa huelga de jugadores.
En el año 1950 llegó a Nacional, pero no debutó en los tricolores hasta después de finalizado el Campeonato Mundial de 1950, porque inmediatamente a la transferencia de River para Nacional fue convocado para integrar, primero la preselección , luego el núcleo definitivo.
En 1946, siendo jugador de Racing, había integrado el plantel de Uruguay que jugó en Brasil, ante la Selección local la Copa “Barón de Rio Branco” , pero Julio Pérez estuvo como suplente.
Oficialmente con la celeste debutó en un partido que jugó Uruguay frente a Paraguay, en Brasil por la Copa Ministerio de Guerra y Marina en 1950, antes del Mundial inmediatamente – ya como titular celeste – jugó la Copa “Río Branco” ante Brasil y meses después, en la caliente tierra que inmortalizó Vinicius con sus sambas, logró Julio Pérez su mayor pendón gloria, Campeón del Mundo en Maracaná. Julio, en ese torneo, jugó todos los partidos como titular. En síntesis, con la camiseta celeste, Julio jugó entre 1950 y 1959 actuando en 27 partidos en los cuales convirtió nueve goles. El último encuentro con la Selección lo jugó en 1959, cuando ya militaba en Sud América y fue ante la Selección de Rosario de la República Argentina. Su triunfal campaña en el Club Nacional de Football se extendió desde 1950 a 1956. En ese lapso se consagró campeón de la Copa Uruguaya en cuatro oportunidades (1950 – 52 – 55 y 56) y su figura resultó decisiva en varias temporadas. Al abandonar Nacional pasó a jugar al Internacional de Porto Alegre en donde actuó fugazmente seis meses. En 1958 se incorporó a Sud América que estaba en la Divisional “B” , logrando ese año el ascenso a Primera. Julio también estuvo en el descenso de la IASA en 1960, fecha en la cual corrió el telón a su actuación como jugador profesional de fútbol. Pero , sin embargo, siguió jugando. El fútbol ha sido, junto con los pájaros, su gran amor, y por lo tanto no pudo resistir el llamado de la sangre, al extremo de continuar su carrera, deportiva, prácticamente hasta 1977 en varios equipos del interior del país afiliados a OFI. Su campaña como internacional celeste merece una nota aparte que debe integrar su ficha personal. Jugó en el Campeonato Sudamericano  - Copa América -  de 1955 y en el Panamericano de 1952. Los dos torneos se jugaron en Chile y Uruguay tuvo en ambos una muy mala performance, al extremo de que en el Sudamericano, los celestes con Julio Pérez suplantado en el segundo tiempo por Héctor Demarco vivieron la derrota más aciaga para nuestro fútbol en estos torneos , fue el 27 de marzo de 1955 y Argentina derrotó a Uruguay por 6 a 1.

 

Fuente ESTRELLAS DEPORTIVAS  Octubre 1977 – autor ATILIO GARRIDO
(Querido amigo lector con el número de Diciembre-11 ofreceremos la 2da  parte de esta nota…nos vemos)

 

 

La Historia de un “Pata Loca”

Camino Edison casi Instrucciones. Pleno corazón del barrio Lavalleja. Un camino algo angosto, asfaltado, poblado por muchos árboles que lo marginan y ofrecen el verde imponente de millones de pequeñas hojas que son el  testimonio inequívoco de una primavera que va reventando en toda la naturaleza. Diez o doce casas de un lado de la calzada, en hilera, parecen construidas por el mismo arquitecto: un jardincito al frente, una fila de tejas coloradas le ponen coqueta visera a la pared que recibe al visitante, dos ventanas, una puerta y al costado una entrada que quiere parecer de garaje, pero que conduce al fondo, al clásico “fondito donde hacemos los asados y Julio se divierte con los bichos”, según apunta doña Gladys cuando sale a recibirme. Después, el camino Edison se pierde en medio del campo, buscando aire para alentar un sueño de calle; y al final, allá lejos, otra vez el suburbio aparece en escena cuando Sayago se recorta en el horizonte. Al sur, pasando Instrucciones como quien va para el centro, el camino muere sin destino en los descampados fondos del Cementerio del Norte; y en esos campos, Julio se mete todas las tardes buscando el contacto estrecho con la naturaleza y la soledad : “Me encontró de casualidad porque un amigo me fue a buscar. Sino, hasta la tarde no vuelvo. Me voy por el campo con el mate y el trampero y me paso las horas solo, mirando los árboles, caminando por el pasto y jugando con mis dorados…No sé por qué, sabe, pero me gusta la soledad. El ruido no me llama…”
Este es el Julio Pérez de hoy. El de ayer, el de mañana, el de siempre…El que lleva, como los casimires importados, la marca en el orillo. El que tiene la cara amasada con los rasgos indiados de los viejos caciques charrúas y conserva la nariz aguileña y la pero prominente que heredó del gaucho, del campo, de ese campo que lo vio nacer, criarse, desarrollarse y que también lo verá morir. Porque Julio es así; tiene el rostro limpio y la cautela sabia del hombre del interior que estudia cada paso, que baraja cada reacción y si la pierna lo convence se entrega y llega a sonreír tímidamente porque en él no hay estruendo; no hay tonos altos y graves. Todo es igual. Todo sale tenue, monocorde, con un solo tono de voz que tiene el acento gauchesco como característica principal y la pausa larga entre frase y frase, como detalle más destacado. Ya estamos en el living de la casa.
Julio enciende un cigarrillo y mientras tanto, de meterme en sus pensamientos, me parece que estaría mucho más cómodo si a mano tuviera un poco de chala y una hojilla e las de antes para armar el pucho y sustituir ese cigarro que impone la simple mecanización de abrir la cajilla. Una pausa. Me mira y empieza la historia.


“DORMIA CON UNA PELOTA ABAJO E LA CAMA”


“Nunca salí de este barrio. Nací acá a la vuelta- y su mano señala la ventana – en la calle Teruel casi Cnel. Raíz. Éramos cuatro hermanos, el viejo tenía almacén y una pequeña chacrita en Canelones. Esa fue mi infancia: el barrio y el campo, atrás de los bichos y la pelota de fóbal. Pájaros, perros, caballos, vacas y ¡qué sé yo! , todo despertaba mi curiosidad y admiración. Y el fóbal también apareció temprano. Empecé a jugar en los menores de un club que se llamaba “Ultima Hora” y estaba afiliado a la Extra. Después pasé al “Edison”, un cuadro que jugaba en la Liga de Montevideo, y ya por ese entonces me revolvía. Le hablo de 1942 o 43 , pero esos equipos, que fueron los primeros que integré en forma oficial, simplemente significaron la continuación de una etapa que había empezado diez años antes por acá, en los baldíos, en esos partidos donde nos mezclábamos cuarenta contra cuarenta y terminaban cuando la noche nos obligaba a postergar el picado para el día siguiente. Y ese fue el mejor entrenamiento: pelota todo el día, y después de noche yo dormía con una debajo de la cama…”
Pájaros, campo y pelota. Nada de pensar en el futuro. ¿El futuro? ¿Qué futuro? Los pibes de aquella época apenas si conocían esa palabra. Crecían muy lejos del materialismo que hoy obliga a pensar en el mañana cuando aparecen los primeros indicios de barba en la cara. Antes, cada día era nada más que otro partido de fútbol. Que otro trampero abierto mientras el llamador completaba la obra de lograr otra pieza. Y así Julio se hizo atorrante…Atorrante de la calle, el baldío, el campo…

 

Fuente ESTRELLAS DEPORTIVAS  Octubre 1977 – autor ATILIO GARRIDO
(Querido amigo lector con el número de Enero 12 ofreceremos la 3era  parte de esta nota…nos vemos)

 

 

Campeón de Maracaná / Campeón de la Vida.

ERA HALF ; AL Nº 8 LE TENIA BRONCA

El recuerdo de su padre trae las reminiscencias de aquellos almaceneros de antes que al “dar la libreta” otorgaron los primeros créditos sin firma, sin pensar que iniciaban una cadena que ha culminado con el boom de las cuotas.
Y  ya estamos en 1944
“Me fui a probar a las inferiores de Racing, acá en Sayago, y me dejaron en la Cuarta de half izquierdo; o si lo prefiere Ud. de marcador de punta derecha, como dicen ahora los fenómenos. Ese año, el equipo se fue a la “B”. Al siguiente, Lorenzo Fernández, que era el técnico, me sube al primero y me pone de entreala  izquierdo, con el diez, porque yo a la derecha no quería jugar. Al número ocho le tenía bronca. Lo veía y me daba asco; me parece que me ataba a una función defensiva y lo que yo quería era jugar, correr, estar en todos lados. ¡Todavía no sé cómo jugué en Maracaná con esa camiseta! Cuando llegué al primero era muy torpe. Acostumbrado al campo, hacía lo que quería. Me olvidaba de los demás y sólo me preocupaba tener la pelota y no largarla; era muy entreverado, hacía un fútbol loco, medio eléctrico…”
Y nace “pata loca”. Casi sin quererlo, por ese andar desgarbado y enredado adentro de la cancha; por esas gambas que cazaban la globa y al igual que un trampero le ponían rejas a la libertad de la pelota, para imponer sus deseos de divertirse mirando a los demás pasar de largo y haciendo el ridículo ante una cintura que se quebraba y unas piernas que escondían, con rara habilidad, el objeto tan buscado por los rivales.
“Pero mire que hay muchas maneras de comerse la pelota. Está el comilón que no sale de un diámetro de diez metros y con él no pasa nada. Pero está el otro que se moría la pelota pero choca con cincuenta buscando el área rival para poder llegar al gol. Este sirve. Y eso a mí siempre me gustó. ¿Sabe una cosa? La gente pensaba que yo era débil porque tenía apariencia de tiernito. Pero no era así. Estaban equivocados, y acá vuelvo a lo del principio: a mi viejo y la alimentación que nos dio en la infancia…”
LOS RICOS NO JUEGAN AL FUTBOL
Me atrevo a cortar su relato. Es la primera vez que lo hago, pero me animo a preguntarle si esa, la alimentación, es la diferencia entre la juventud de ahora y la de antes.
“En ese terreno no me meto. Mejor no hablar. Lo único que le digo es que , para mi es fundamental que la juventud que juega al fútbol esté bien alimentada. El futbolista nace de pobre, del suburbio, de la miseria, pero es importante que morfe bien. Que se alimente. Los nenes bien son para otra cosa: el estudio, una carrera, el título de doctor…En cambio a los pobres esas cosas no les interesan porque saben que no están a su alcance. Entonces tanto da, salvar como perder el año.”
¿Cambiaron los tiempos?
“Si. Ahora es diferente. Hay más progreso y menos atorrantes, y eso, aunque parezca mentira, ha perjudicado al fútbol y el nacimiento de los jugadores. Hoy, cualquier  familia se preocupa por el destino de los hijos. Los hacen estudiar desde chicos y los apartan de la calle. Hace poco estuve en las inferiores de Racing y para entrenar con los muchachos siempre había un problema porque todos tenían que estudiar. Antes no había estudio, ni horario para el colegio. Sólo los ricos andaban en eso. Los otros: campo y pelota…”

 Fuente ESTRELLAS DEPORTIVAS  Octubre 1977 – autor ATILIO GARRIDO


Campeón de Maracaná / Campeón de la Vida.

Y ya tenemos a Julio metido en el fútbol grande. Haciéndole sus primeras moñas a la vida en busca de su destino de gloria. Racing 1945, la Divisional “B” , todos recuerdos que se amontonan en la mente de este hombre que sigue fumando y que de vez en cuando pierde la mirada en el horizonte que se recorta por la ventana…

DE SUPLENTE, PERO LLEGA LA CELESTE

“Tenía 20 años, jugaba en la “B” y me citan para la Selección. ¡Qué época! Los titulares eran el “Loncha” García y Juan Burgueño, y yo fui como suplente a disputar la Copa “Río Branco” ante Brasil. Después volví a Racing y a pesar de que estuve tres años como titular, no pudimos salir campeones. Siempre arañamos el primer puesto, pero el ascenso no vino. De mi época en Racing me queda la gran alegría de haber conocido al  “Manco” Castro. Nos dirigió una temporada. Nada de pizarrón, pero trabajaba como un loco; me enseñaba a pegarle a la pelota y nos hacía ver los defectos de los rivales. De Lorenzo aprendí lo que es la hombría y la vergüenza. Nunca quería perder. Ni siquiera en las prácticas. Era capaz de matar a uno si ese hombre le aflojaba en el partido. Ahora que el tiempo ha pasado, me doy cuenta de la importancia que tienen los técnicos cuando trabajan con la niñez, con la juventud. Allí es donde se puede enseñar. Después, de adulto, Ud. podrá corregir algo, pero nunca enseñar”

DOS AÑOS EN RIVER PLATE Y DESPUES, NACIONAL

Doña Gladys, acerca “alg fuerte”. Después trae picadillo y Julio sigue hablando. No se detiene. Ya es monólogo…

“En 1948 , River Plate me lleva en préstamo por un año. Hablaron con los dirigentes de Racing y yo pasé a jugar por los darseneros. Empecé en el profesionalismo porque River estaba en Primera, pero los dos años que pasé allí fueron de pesos flacos. Apenas si cobraba para el ómnibus y algún vicio chico. La plata no daba ni para vestirse, pero no me puedo quejar: adquirí una experiencia muy buena, me mostré en Primera y pude jugar al lado de grandes futbolistas. Tuve de técnicos a Eduardo García y Romeo Vázquez, y quedé maravillado con las cosas que hacía Juan Bautista Bezzuso en el arco y la forma en que defendían Joaquín Bermúdez y Luis Alberto Luz. Y además, River fue el trampolín a la fama..”

Los pómulos prominentes le esconden los ojos. La mirada se enciende con el recuerdo. Por dentro, estoy seguro que la sangre le hierve. Julio rememora y Julio vive. Vuelve a vivir cuando me habla de su pase a Nacional y su sueño concretado. Aquella ilusión que acuño en los campos de su barrio. Aquel sueño de ser alguien que se concretaba en hermosa realidad.

“Aunque le parezca raro, creo que el que me llevó a Nacional fue Luis Alberto Luz. Un día me dijo : “Pibe, ¿querés jugar en un grande?”  Le respondí que si; habló y la transferencia se hizo. Después me enteré que River necesitaba vender algún jugador para salvar el presupuesto y el  único juvenil que había era yo.”

Julio, por entonces, principios de 1950, estaba de novio con la que hoy es su mujer…Ya pensaba en el futuro. Pensaba en la fama que iba llegando, pero que también pasa. El país ya iba transformando los hábitos, las costumbres de vida y el cambio económico iba metiendo a todos en el materialismo que hoy nos domina…

“Nacional pagó por mi pase $ 30.000 y a mi me tocaron tres mil pesos por el porcentaje del 10% . Primero era medio gil, no pensaba en el dinero; pero de a poco me fui dando cuenta que había que aprovechar la buena. Cobraba un buen sueldo en Nacional y con Gladys empezamos a apretar los pesos. Tres años de ahorros y concretamos otro sueño; nos compramos el terreno y nos hicimos el rancho. Vivíamos modestamente, pero algunos mangos siempre guardamos.”

Con el próximo número vamos a entrar en tema del MUNDIAL DE 1950 así que aprontarse…
Fuente ESTRELLAS DEPORTIVAS  Octubre 1977 – autor ATILIO GARRIDO
(Querido amigo lector con el número de Febrero 12 ofreceremos la 4ta  parte de esta nota…nos vemos)

 

GLORIAS DEPORTIVAS.
JULIO PÉREZ

Campeón de Maracaná / Campeón de la Vida

Es imposible en lo particular, hablar de Julio Pérez  sin referirme a ese hombre sencillo, derecho, con palabras cargadas de sabiduría. No fueron pocas las charlas que tuvimos, y ellas se veían enmarcadas entre pájaros y cuentos de su niñez y juventud, allá y acá en el barrio Lavalleja. Quizás lo que menos hablábamos en esas charlas era de fútbol, pero cuando lo hacíamos , el interés mío por la diferencia generacional era saber si existía en la actualidad algún jugador de fútbol que fuera parecido en su forma de jugar al gran Julio “pata loca” Pérez …como buscando un referente actual, no aparecían muchos, yo diría casi nadie …es que el fútbol que se juega ahora es otro y el premio por su juego también es otro…Uno se pregunta cuanto podría valer un jugador de la envergadura de Julio Pérez en la actualidad, la calculadora me avisa que se quedó sin ceros para dar con la cifra…bueno que les parece si seguimos con este hermoso trabajo del excelente periodista Atilio Garrido , plasmado en Estrellas Deportivas en octubre de 1977. (Julio C. Romero)

EL MUNDIAL DE 1950 TRAE MALOS RECUERDOS

Con los primeros pesos fuertes, el pase a Nacional y la fama, también llegarían los primeros problemas. Las grandes broncas y Julio comenzaría a escribir una historia de rebelde, que aún hoy se mantiene…

“Llegué a Nacional y no pude debutar porque enseguida me convocaron para la preselección que se preparaba para el Mundial de 1950. Ahí empezaron momentos muy bravos, pero como este reportaje reseña mi vida y quedará como testimonio para las futuras generaciones, voy a desembuchar algo que nunca dije. Con la preselección no pasaba nada. Era un desastre. La delantera estaba armada con la base de los jugadores de Peñarol, y a mí no me ponían. Yo siempre estaba de suplente, mascando el freno de la bronca. Me acuerdo como si fuera hoy : jugábamos un partido de práctica, el equipo era un desastre y cuando volvíamos al vestuario, muchos de los cronistas que después lloraban con el triunfo, a toda voz decían : “hay que sacarle la carta de ciudadanía a Hohberg y ponerlo, porque esto no camina”. Los miraba y no me podía aguantar. Yo pensaba que si me daban la oportunidad y no caminaba, estaba bien que llamaran a Hohberg ;  pero todos pedían al cordobés y yo seguía sin jugar, sin poder demostrar si valía o no. Así pasaron varios meses. El técnico que estaba en ese momento me tiraba al medio. No me ponía. ¡Pero no me pregunte el nombre porque no se lo voy a dar! ¡Yo no le hago el caldo gordo a nadie…! “
¿Y cómo llega la oportunidad?
“Les gané por cansancio. Después de tantas pruebas y fracasos, no tenían más remedio que meterme. Fue en un partido que jugamos en el Interior y ahí comenzó la amistad con Miguez. Primer  tiempo : 0 a 0. Para el segundo me ponen. Piso la cancha y el Omar me dice : “Pibe, quedate al lado mío a ver si cambiamos la cosa”. ¡Paaa! La rompimos. Hicimos cinco goles y todos volvieron locos de la vida. Yo seguí aguantándome piola. Sabía que el técnico me tenía bronca y en cualquier momento me iba a bombear. Así, fuimos a Brasil a jugar la Copa Río Branco y enfrentarnos con Paraguay por una de esas Copas que se jugaban antes. Contra los paraguas debuté oficialmente con la celeste. Ganamos. Frente a Brasil  también salimos adelante y perdimos ahí. Yo jugué muy bien en los tres partidos y cuando retornamos me propuse hacerme valer. ¡Quería cobrarme las cuentas!  Me fui a la Asociación y hablé dos horas con el presidente, Batlle Pacheco, para decirle que renunciaba a la Selección. Que no quería jugar el Mundial. Que no me sentía capaz de defender la celeste. Don Batlle Pacheco se puso como loco ; me dijo que yo era el titular indiscutible, que me fuera a entrenar. Yo le dije que no y me fui. ¡Que llamaran a Hohberg!”

 

Con el próximo número vamos a entrar en tema del MUNDIAL DE 1950 así que aprontarse…
Fuente ESTRELLAS DEPORTIVAS  Octubre 1977 – autor ATILIO GARRIDO

(Querido amigo lector con el número de Abril- 12 ,ofreceremos otro capítulo más , ahora si metiéndonos de lleno en el mundial de 1950)

PARTE 5

Campeón de Maracaná / Campeón de la Vida.

Es imposible en lo particular, hablar de Julio Pérez  sin referirme a ese hombre sencillo, derecho, con palabras cargadas de sabiduría. No fueron pocas las charlas que tuvimos, y ellas se veían enmarcadas entre pájaros y cuentos de su niñez y juventud, allá y acá en el barrio Lavalleja. Quizás lo que menos hablábamos en esas charlas era de fútbol, pero cuando lo hacíamos , el interés mío por la diferencia generacional era saber si existía en la actualidad algún jugador de fútbol que fuera parecido en su forma de jugar al gran Julio “pata loca” Pérez …como buscando un referente actual, no aparecían muchos, yo diría casi nadie …es que el fútbol que se juega ahora es otro y el premio por su juego también es otro…Uno se pregunta cuanto podría valer un jugador de la envergadura de Julio Pérez en la actualidad, la calculadora me avisa que se quedó sin ceros para dar con la cifra…bueno que les parece si seguimos con este hermoso trabajo del excelente periodista Atilio Garrido , plasmado en Estrellas Deportivas en octubre de 1977. (Julio C. Romero)

LA GRAN ALEGRIA DE MARACANA

Ahí nace la rebeldía. La bronca especial que amasó la espera por una chance que no llegaba, por la demora premeditada en darla una oportunidad que merecía…
“Cambiaron el técnico de la Selección, me amenazaron los dirigentes de Nacional, diciéndome que si no integraba el plantel celeste, mi pase a los tricolores no se hacía, y entonces volví. Era medio paisano, me asusté y cambié de parecer. Menos mal, porque si no , me perdía la gloria de Maracaná”

¿Cómo vio el torneo? ¿Cómo jugó Uruguay?

“Durante el Mundial todos decían que el equipo no andaba. Los periodistas nos castigaban y se había creado una sicosis de derrota y pesimismo que era injusta. Los cronistas se dejaban impresionar por las goleadas de Brasil, pero no se daban cuenta que los rivales se achicaban. Y no era para menos. La tribuna, la multitud, los cohetes y todas esas cosas que pesaron en el ánimo de los españoles y los suecos, permitieron goleadas de Brasil. Pero eso con nosotros no caminaba. El equipo nuestro jugaba bien y estaba integrado por “hombres”. Jugaba como siempre lo hicimos los uruguayos. Nosotros nunca ganamos con holgura. No tuvimos velocidad. Siempre fuimos rápidos en las puntas, pero en el medio anduvimos despacio, con un 4-3-3 bien rígido. Y esos los periodistas no lo veían. No se daban cuenta que a nosotros en la final no nos iban a achicar. Yo sé que al decir estas cosas, alguno debe pensar : “Mirá este coso, habla de optimismo después que pasaron veinte años”. Pero no es así. Nosotros siempre estuvimos tranquilos y los jugadores pensábamos que a Brasil o le ganábamos o no perdíamos por goleada”.

“CONTRA SUECIA JUEGAN LOS DIRIGENTES”

¿Hubo problemas con los dirigentes?

“En las selecciones de antes, mandaban los jugadores mayores; los que tenían experiencia, los que estaban hechos. Los demás, nosotros, los jóvenes, sólo acatábamos lo que ellos decían. En el 50 los caudillos eran Obdulio, Tejera, Gambetta, Máspoli y Paz, y ellos mandaban, discutían con los dirigentes, resolvían y después nos comunicaban las cosas. De lo único que me acuerdo, es que un día después del empate ante España, vinieron y nos dijeron : contra Suecia juegan los dirigentes. Eso fue todo. Resulta que por partido ganado nos tenían que pagar $ 300 y por lógica deducción, por empate nos correspondían $ 150. Pero no nos querían dar nada. Después todo se arregló, pero no me pregunte cómo”.

 

Con el próximo número vamos a entrar en tema del MUNDIAL DE 1950 así que aprontarse…
Fuente ESTRELLAS DEPORTIVAS  Octubre 1977 – autor ATILIO GARRIDO

(Querido amigo lector con el número de Mayo-2012 , ofreceremos otro capítulo más , de la trayectoria de este gran HOMBRE y excelente jugador de todos los tiempos JULITO PEREZ)

JULIO PÉREZ

Campeón de Maracaná / Campeón de la Vida.

Es imposible en lo particular, hablar de Julio Pérez  sin referirme a ese hombre sencillo, derecho, con palabras cargadas de sabiduría. No fueron pocas las charlas que tuvimos, y ellas se veían enmarcadas entre pájaros y cuentos de su niñez y juventud, allá y acá en el barrio Lavalleja. Quizás lo que menos hablábamos en esas charlas era de fútbol, pero cuando lo hacíamos , el interés mío por la diferencia generacional era saber si existía en la actualidad algún jugador de fútbol que fuera parecido en su forma de jugar al gran Julio “pata loca” Pérez …como buscando un referente actual, no aparecían muchos, yo diría casi nadie …es que el fútbol que se juega ahora es otro y el premio por su juego también es otro…Uno se pregunta cuanto podría valer un jugador de la envergadura de Julio Pérez en la actualidad, la calculadora me avisa que se quedó sin ceros para dar con la cifra…bueno que les parece si seguimos con este hermoso trabajo del excelente periodista Atilio Garrido , plasmado en Estrellas Deportivas en octubre de 1977. (Julio C. Romero)

NACIONAL , LOS CLASICOS Y EL DERECHO DE PISO

Todavía no había jugado en Nacional y ya sabía lo que era la gloria. Ahora tenía que triunfar con los tricolores.
“La gente se acuerda mal aquella época y piensa que Peñarol nos tenía de hijos. Pero no es así. Ellos tenían un equipo bárbaro Obdulio, Ghiggia, Míguez, Hohberg, Schiaffino y Máspoli. Pero nosotros teníamos también flor de cuadro y llegamos a imponer nuestra hegemonía. En Nacional yo fui ganador. Estuve siete años y salí cuatro veces Campeón del Uruguayo. ¿Qué le parece? ¿Eso es fracasar?

¿Algún recuerdo?

“Muchos, pero el jugador de un cuadro grande, al menos en aquella época, solo pensaba en los clásicos. Son partidos distintos. Todos los jugadores pagan derecho de piso porque no están acostumbrados a ese mareo. Hay que jugar tres o cuatro clásicos para saber lo que es eso y cómo hay que actuar. En el clásico vale el fútbol, pero también vale todo lo otro que la gente no ve desde la tribuna. Los rivales meten boquilla, tratan de hacerlo entrar, lo insultan, lo quieren hacer ensillar para que lo echen y si Ud. entra está frito…”

¿Quiénes hablaban en Peñarol?

“Noooo. No me pregunte eso. A los amigos no hay que venderlos y yo me hice amigo de todos. Tuve muchos líos porque yo era medio bandido y despierto, y enseguida chapé la onda. Saqué producto de todo y cuando aprendí, me tenían que aguantar a mi. En los clásicos los muy responsables se achican porque los nervios se los comen. Los locos salen adelante porque no piensan; porque no se dan cuenta de todo lo que se juega en ese partido. Por suerte yo era medio loco.”

¿Santamaría como era?

“Era reposado y a veces la responsabilidad se lo comía. Para peor tuvo la desgracia de hacerse dos goles en contra en dos clásicos seguidos, y la gente empezó a hablar mal de él. Por eso le digo que los clásicos son distintos”.

“A MI NADIE ME CORRÍA CON EL PONCHO”

Julio siempre quiso ser jugador de fútbol. Ardientemente quería ser eso. Nada más que eso. En todos los actos de su vida, en todas las horas del día, su único pensamiento era ese. Jugador de fútbol. Pero era capaz de arriesgarlo todo, incluso su futuro cuando se lo querían llevar por delante. Cuando lo querían pisotear. Por eso nació en él una rebeldía que lo llevó a reaccionar violentamente contra lo que creía una injusticia…

“Por eso en Nacional me fue mal al principio y un día me fui para mi casa. Fue a fines de 1951 les regalé cinco meses de contrato y abandoné el club. A mi nadie me corría con el poncho…”

Otra vez el gran orgulloso en escena. Como siempre, el gran amor propio que nunc a claudica. El único Julio que existe; el hombre capaz de largarlo todo para rebelarse contra la injusticia…

¿Qué pasó Julio?

“En esa época empezaban a aparecer los técnicos vanidosos. Se olvidaban de los seres humanos. Nos querían primerear con el rigor y eso conmigo no iba. ¡Ah! Los técnicos. Si ganábamos, se lo debíamos a ellos. Si perdíamos, era por que no acatábamos sus órdenes. ¡Por favor!  Hay gente que por figurar y sacar las castañas del fuego hace cualquier cosa. Y me fui. Pero ¿sabe una cosa? En esa época tuve la mayor satisfacción de mi vida. Más grande que la de Maracaná. Abandoné Nacional y empecé a jugar otra vez en los baldíos del barrio. Me entreveraba con los muchachos del Lavalleja, que hoy está en la Extra (año 1977) , y de esa forma seguía alentando mi gran pasión. Un día, se estaba formando la Selección Uruguaya para el Panamericano de Chile, en 1952, y Juan López me mandó a buscar. ¿Se da cuenta lo que es eso? Hacía cinco meses que no jugaba y me llevaron con la celeste al Panamericano…”

Fuente ESTRELLAS DEPORTIVAS  Octubre 1977 – autor ATILIO GARRIDO

(Querido amigo lector con el número de Junio-2012 , ofreceremos otro capítulo más , de la trayectoria de este gran HOMBRE y excelente jugador de todos los tiempos JULITO PEREZ)

JULIO PÉREZ

Campeón de Maracaná / Campeón de la Vida.

Es imposible en lo particular, hablar de Julio Pérez  sin referirme a ese hombre sencillo, derecho, con palabras cargadas de sabiduría. No fueron pocas las charlas que tuvimos, y ellas se veían enmarcadas entre pájaros y cuentos de su niñez y juventud, allá y acá en el barrio Lavalleja. Quizás lo que menos hablábamos en esas charlas era de fútbol, pero cuando lo hacíamos , el interés mío por la diferencia generacional era saber si existía en la actualidad algún jugador de fútbol que fuera parecido en su forma de jugar al gran Julio “pata loca” Pérez …como buscando un referente actual, no aparecían muchos, yo diría casi nadie …es que el fútbol que se juega ahora es otro y el premio por su juego también es otro…Uno se pregunta cuanto podría valer un jugador de la envergadura de Julio Pérez en la actualidad, la calculadora me avisa que se quedó sin ceros para dar con la cifra…bueno que les parece si seguimos con este hermoso trabajo del excelente periodista Atilio Garrido , plasmado en Estrellas Deportivas en octubre de 1977. (Julio C. Romero)

 

“A MI NADIE ME CORRÍA CON EL PONCHO”  (Continuación)

Pero. ¿qué pasó Julio? No quedan claros los motivos por los que abandonó Nacional…

“Me manosearon. Yo andaba mal y al técnico se le ocurrió decir que era porque me emborrachaba. Porque tomaba. Yo nunca anduve en eso. Siempre me cuidé. Pero el tipo insistió y resolvieron concentrarme toda la semana, de lunes a viernes. Muy bien. Pero llegaba el domingo y no me ponían ni siquiera en la Reserva. ¿Entonces que iba a hacer? ¿Robar la plata? No. Me vine y no fui más. Las pasé duras. No tenía ingresos y tampoco quería trabajar porque sabía que si agarraba un laburo no volvía más al fútbol y yo quería seguir jugando. Yo nací como jugador de fútbol”.

¿Cómo se arregló el asunto?

“Cambiaron el técnico. Volvió Héctor Castro que ya me conocía de la época de Racing y empecé otra vez”.

EL TECNICO DEBE SER AMIGO DEL JUGADOR

Julio tiene la espina clavada adentro. Aquel episodio no lo podrá olvidar jamás. Recién se había casado, su mujer estaba embarazada y todo aquello dejó huellas ingratas en la joven pareja. Pero en Julio, el rencor se traduce en experiencia, en elementos positivos…

“Ahí me di cuenta que el técnico tiene que ser amigo de los jugadores. El técnico que no jugó al fútbol no tiene vestuario, no sabe lo que es perder un partido y volver medio muerto a bañarse con la rabia de haber perdido o el dolor de una patada en la canilla… No sabe nada y empieza a chocar con los futbolistas. Hay jugadores que son intratables, pero a la larga los seres humanos tienen puntos débiles y por un conducto u otro hay que llegarle al corazón. Cuando Ud. consigue eso, se compró al jugador y ese hombre se hace matar por Ud. Más vale ser amigo del futbolista y no tenerlo de enemigo, porque a la larga, el jugador le pega en la nuca. Y si no me cree, fíjese : Alemania tiene a un técnico que fue un señor jugador de fútbol. Y ese técnico está hace más de quince años”.

 

 “UN MANDAMAS SACO A MIGUEZ Y ASI NOS FUE”

Hace unas cuantas horas que nos metimos en el viejo baúl de los recuerdos. Julio sigue fumando incansablemente. Odriozola aprieta una y mil veces el obturador de su máquina quemando metros de película en la búsqueda permanente de eternizar los mil gestos que Julio va desgranando, mientras persigue en la memoria el hilo de la conversación que se perdió en la segunda copa de “algo fuerte” que doña Gladys acercó amablemente. Y asi llegamos a 1954, al Mundial de Suiza…

“Yo fui como turista. Me lesioné en la gira previa; un desgarro infernal, y sólo estaba para comer y dormir. Lo viví todo de afuera y me agarraba la cabeza. Nos perjudicó la suerte, pero de adentro algunos ayudaron bastante para que perdiéramos la Copa que habíamos ganado en Maracaná. El equipo andaba bien. Tenía buen nivel y en los primeros partidos jugaron como fenómenos. Llegó el encuentro con Inglaterra y a pesar de que salimos a flote, la suerte nos dio flor de hachazo: Obdulio se lesionó y el negro Victor (Andrade) también se estropeó una rodilla. Pero igual, con Schiaffino de centrojás y Obdulio de puntero izquierdo, pudimos vencer a los Ingleses…”

Me mira; inclina el vaso, le da una pitada al pucho como buscando las palabras justas para seguir y…

“Después vino la mano brava. Teníamos que jugar contra los húngaros y un dirigente quiso hacer el técnico. Se puso en mandamás y sacó a Miguez. Convenció a todo el mundo de que el Omar era irresponsable. ¿Irresponsable de dónde? El Oscar era un fenómeno y contra Inglaterra había estado colosal. Me acuerdo como si fuera hoy. Hacía caminar la línea de fóbal, luchaba como una hormiga y cuando estábamos 4 a 2 se empezó a divertir. Tiraba la pelota para arriba, pasaba por abajo y cuando caía le pegaba de mondongo. Después se ponía la guinda en la cabeza; en la rodilla y la pisaba contra el suelo. La miraba con indiferencia y los ingleses se querían morir. Pero ojo que estábamos 4 a 2. Antes había sido un fenómeno. Entonces ese dirigente empezó con la manija: “hay que sacar a Miguez. Es irresponsable. Si hace esas cosas contra Hungría perdemos”. Y los convenció. Peló al Omar pa´afuera y asi nos fue. Ese tipo hizo la ruindad mas grande de su vida. Se va a morir y tendrá la responsabilidad sobre sus espaldas de haber perdido el Campeonato del Mundo. Pero mire que Dios se lo va a cobrar. Algo le va a mandar de arriba para que se acuerde siempre de lo que hizo. ¡Fue una lástima!”

Acá aparece el justiciero. El amigo. El hombre incapaz de tolerar una arbitrariedad. El gran solitario que acusa, pero le grita al mundo la verdad de los hechos, su verdad, para defender al amigo atacado. Julio no se olvida que, para él, la gloria del 50 llegó gracias a Miguez…

 (Querido amigo lector con el número de Agosto-2012 , ofreceremos el último capítulo , de la trayectoria de este gran HOMBRE y excelente jugador de todos los tiempos JULITO PEREZ)

 

Campeón de Maracaná / Campeón de la Vida.

Es imposible en lo particular, hablar de Julio Pérez  sin referirme a ese hombre sencillo, derecho, con palabras cargadas de sabiduría. No fueron pocas las charlas que tuvimos, y ellas se veían enmarcadas entre pájaros y cuentos de su niñez y juventud, allá y acá en el barrio Lavalleja. Quizás lo que menos hablábamos en esas charlas era de fútbol, pero cuando lo hacíamos , el interés mío por la diferencia generacional era saber si existía en la actualidad algún jugador de fútbol que fuera parecido en su forma de jugar al gran Julio “pata loca” Pérez …como buscando un referente actual, no aparecían muchos, yo diría casi nadie …es que el fútbol que se juega ahora es otro y el premio por su juego también es otro…Uno se pregunta cuanto podría valer un jugador de la envergadura de Julio Pérez en la actualidad, la calculadora me avisa que se quedó sin ceros para dar con la cifra…bueno que les parece si seguimos con este hermoso trabajo del excelente periodista Atilio Garrido , plasmado en Estrellas Deportivas en octubre de 1977. (Julio C. Romero)

1956 : “ME DIERON SALIDA DE NACIONAL”

El paso de los años ya se sentía. Pero el rendimiento adentro de la cancha se mantenía inalterable. Sin embargo con la finalización de la temporada de 1956 culminó su etapa gloriosa.
“Habíamos salido campeones con Nacional. Ambrois  y yo fuimos goleadores del equipo con 14 goles cada uno, pero el técnico me dio salida. No quiero mentirle pero estaba en la plenitud de mi rendimiento. Tenía una madurez futbolística que me permitía adivinar lo que iba a pasar adentro de la cancha. Y entonces, el tipo no me enfrentó, me quiso imponer cosas y otra vez me salió el indio y ¡chau!. Querían hacer innovaciones conmigo. Quería el técnico demostrarle a la gente que el era capaz de cambiar a Julio Pérez. Preferí irme. Le tenía cariño a los pesos pero todavía para mi la profesión era primero. Lo que importaba . Me fui a Porto Alegre. Me vinieron a buscar de Internacional y allá marché. Jugué  sólo seis meses. Me la ligaba en todos los partidos y me sacaban de la cancha  entre dos. Siempre lesionado. Yo seguía amasando la pelota y me daban cada patada bárbara. Venían los negros y ¡adiós! Julio al suelo Empezaba el final. Volví a largar todo y me vine a Montevideo”.

 

 

(Querido amigo lector con el número de Agosto-2012 , ofreceremos la trayectoria  de otro deportista uruguayo, dejando por un rato la brillante trayectoria de uno de los más grandes jugadores y mejor persona que nos tocara conocer personalmente , con quién compartimos lindos momentos junto a coro de sus pájaros en charlas que eran verdaderas enseñanzas de la vida, las que logré atesorar durante todo este tiempo y por el resto de mis días…)

 

 


 

julio perez

 

 

 

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julio perez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




   
 


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