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Misionero PEDRO PABLO OPEKA 
por. Julio César Romero Magliocca

   
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PARTE 01 > ver PDF

 

 

 

 

 

 

LOS COMIENZOS EN MADAGASCAR

“ Mi vida en Madagascar se divide en dos capítulos: los primeros quince años transcurrieron en la costa sureste, en un lugar selvático, luego fui a la capital, Antananarivo
Primero sería , la selva tropical, un pueblo llamado Vangaindrano. Era un ambiente hermosísimo, un día de sol eso era un paraíso. Pero el agua contaminada y los bosques iban siendo destruidos. Ahí he visto por primera vez chicos con hambre. Y he visto las enfermedades de la gente, aunque todos con mucha alegría y dignidad : vi esa bondad que Dios ha creado en el hombre, el respeto de los chicos por los padres, de los padres a los ancianos. Todo lo contrario a lo que viví después en la capital.
En la selva animaba la iglesia del lugar. Había 25 mil habitantes en el pueblo y 5 mil bautizados. Éramos cuatro curas eslovenos que llegamos, blancos nosotros, a trabajar entre los negros. Y nos metimos mucho con la gente. El estigma de ser blanco fue justamente su primer obstáculo. Había atrás demasiados años de sojuzgamientos, de represiones y de matanzas para que una comunidad africana aceptara la presencia de un miembro de aquella raza del terror. Con el fútbol me metí a jugar con la gente. Los domingos después de misa me venían a buscar para llevarme a la cancha. Y jugaba con ellos. Eso los sorprendió muchísimo. ¿Qué hacía un blanco jugando con un negro? , se preguntaban. Ahí nació una nueva imagen : corriendo estábamos de igual a igual, con las mismas chances. Y hasta me convertí en goleador del equipo , cuenta Pedro.
Recuerdo que me daban patadas y codazos, aprovechando para desquitarse de los blancos. Después empezaron a cambiar. Decían, no hay que pegarle tanto, es otro blanco. Un día pasó que mi equipo jugaba en otro pueblo y yo llegué tarde, en el segundo tiempo. Y cuando entré a la cancha, la hinchada contraria se puso de pie y me aplaudió. Al quiebre del fútbol siguió la decisión de meterse en el barro para ayudar en el cultivo del arroz. Aquí pasan hambre, nos dijimos. Y decidimos dar ejemplo. Así impulsamos el valor del trabajo , la importancia del desarrollo de cada uno, trabajando a la par, todo el día. Y esa fue otra sorpresa: ellos, los blancos, los notables, los personajes, metidos en el fango hasta la cintura, cultivando el arroz para sobrevivir. Después vino el dispensario para la salud, la escuela, la cooperativa de campesinos. Y después , las enfermedades. El Padre Pedro terminó con paludismo y parasitosis.
Así , con el estómago hecho un zoológico , como dice ahora, fue enviado a la capital del país para curarse y hacerse cargo luego de la formación de los futuros sacerdotes malgaches. Los superiores de la orden de San Vicente de Paul, a la que pertenece, tuvieron en cuenta sus estudios de teología y filosofía. Eso ocurrió en 1989. Pero Opeka no resistió el claustro del seminario. “ Cuando llegué a Antananarivo – relata – ya no vi pobreza; vi miseria como uno nunca se la puede imaginar si no la ve. Vi en las afueras de la ciudad a 800 familias, cada una con seis, siete, ocho chicos, metidas adentro de la basura, viviendo en el vertedero, en túneles hechos dentro de los desperdicios. Los chicos muriendo de frío en invierno, con una camisetita, descalzos, sin comida, sin casa. Vi madres a las que se les habían muerto seis o siete chicos.
¿Y de qué le vas a hablar a una madre que perdió a siete chicos? Cállate y anda a ayudarle. Y pensé, si pido permiso a mis superiores no me lo van a dar, no es mi oficio ocuparme de ese problema social. Vamos directamente , dije. No abandoné el Seminario, yo era director, así que tenía tiempo libre a la mañana y a la tarde. Y entonces me iba con ellos. Yo ya sabía la lengua, ya tenía la experiencia de la selva, por eso fue un poco más fácil. Lo primero que hizo fue crear una pequeña casa para los chicos, un hogar de cuatro maestros por cuatro, al borde del vertedero, para darles la leche o el té. Después convenció a los padres para que enviaran a sus hijos una hora antes de la merienda: en ese rato jugaba con ellos, les cantaba y les enseñaba a escribir. El basural tenía unas 20 hectáreas. Sobre ellas vivían cinco mil personas. Opeka convocó a algunos conocidos para que le ayudaran, jóvenes que se recibían y no tenían que hacer por el gran desempleo. Y emprendió su gran desafío : crear trabajo para los sin techo. “mí papá me enseñó el oficio de albañil, eso me fue muy útil, porque soy muy práctico : donde pongo el ojo veo trabajo”.

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Primero entusiasmó a los hombres a desafiar la montaña llena de granito para convertirla en piedras, pedregullo y adoquines: materiales que se podían vender para la construcción. Así nació la cantera en la que llegaron a trabajar 2.500 personas que hasta ese momento estaban en la calle y vivían de la basura. Luego propuso aprovechar el vertedero como fuente de trabajo, y creó una empresa de venta de abono natural. La organización se consolidó con la construcción de viviendas. Primero se prohibió vivir dentro del basural y se levantaron casillas precarias en los bordes del vertedero, para disminuir el riesgo sanitario. Luego, las casuchas fueron siendo reemplazadas por casas de ladrillo, de dos pisos, que él mismo iba levantando, a la par que enseñaba cómo hacerlo.

“Fui criticado porque las casas que construíamos para los pobres eran lindas, grandes , con detalles muy cuidados. Cada casa nos cuesta cuatro mil euros. ¿Por qué los pobres tienen que vivir en casas feas?”

Las casas se convirtieron en un barrio, en dos , en tres. Hoy son 17 pueblitos que conforman una verdadera ciudad levantada donde estaba el basural. Ya fueron construidas 2.300 casas y faltan 450, dice Opeka. Por el centro de acogida pasaron 500.000 personas. De esas, 25.000 están viviendo en la nueva ciudad. Cada pueblo tiene su comité y las medidas se toman entre todos, cuando se juntan en un parlamento los representantes de cada comité. Fueron creadas cuatro escuelas primarias, tres secundarias, un liceo : allí estudian 7.000 alumnos. Y un jardín de infantes, al que van 200 chicos. Hay talleres de empleo, de bordados, confección , artesanía : 500 mujeres pasaron por esos cursos. Ahora trabajan 800 personas estables en la cantera. Hay cuatro dispensarios, un pequeño hospital y dos maternidades. Los colaboradores del padre Pedro llegan a 253, entre técnicos, docentes, médicos, enfermeros. Hay un dispensario, redes de agua potable y un comedor.

Para financiar esto se han creado redes de amigos – cuenta Pedro – que juntan donaciones, hay tres ONG en Francia y una en Mónaco. También recibimos ayuda de España y Eslovenia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Pobreza.
“El dinero sobra en el mundo, el asunto es que no se utiliza bien”.
Por esa razón cada vez hay más pobres los que habitan el planeta. Pese al desarrollo económico, la pobreza no disminuye y es el gran fracaso de la humanidad. Cuando los recursos sociales los maneja el estado, no llegan a donde deben llegar, van a parar a otro lado, generalmente a los bolsillos de los políticos. Sobre todo en los países subdesarrollados”.

“El fatalismo y la resignación van de la mano. No es una buena respuesta a los problemas, pero es una característica de los pobres pensar que las cosas no pueden cambiar. Y no es así, las cosas pueden y deben cambiar. Yo siempre le digo a la gente que llega que aquí no hay lugar para la resignación; tienen que trabajar, ponerse de pie y luchar. Entre todos saldremos adelante. Muchos son sinceros y me dicen que están resignados frente a tantos problemas: el desempleo, la falta de agua y de comida, vivienda y seguridad social”.

“…En una parte del mundo parecería que no hay futuro, porque no hay medios, y en la otra, sobran los medios pero se utilizan mal, en forma egoísta, cuando la riqueza debiera ser compartida, el hombre, necesariamente, para ser feliz, para ser el mismo, tiene que vivir en equilibrio, tiene que esquivar los extremos. Pero los extremos atraen, uno por la pobreza, y otro por la ambición desmedida y el placer de tener. Conclusión: Todo el mundo padece, el mundo pobre padece de resignación, y el supuestamente desarrollado, de vació y temor.”

Asistencialismo
“No debemos asistir, porque cuando lo hacemos, estamos disminuyendo a la gente, los convertimos en dependientes, casi en esclavos de nosotros. Y Dios no vino al mundo para hacernos esclavos sino para liberarnos, ponernos de pie. Claro que cuando estamos enfermos o sin trabajo, es normal que nos asistan momentáneamente, pero eso no debe durar toda la vida. Tenemos que trabajar. Hay que combatir ese asistencialismo hasta en la propia familia, porque sino, no dejamos crecer a los hijos. De lo contrario, los hijos se acostumbrarán a recibir todo de los padres, y estos envejecen. Lo mismo sucede con los pobres. Y hasta ocurre en las mismas congregaciones religiosas. En la nuestra, cada región debe lograr su propia subsistencia. Estamos obligados a crear medios y alternativas. La pereza forma parte de la debilidad del hombre, es un defecto. La pereza va en contra de todo lo que es creatividad. ¿Quien va a servir a un perezoso en la sociedad? No, la sociedad y la familia tienen derecho a exigirles que trabajen. El problema en muchos países, incluyendo Argentina, es que los dirigentes políticos se encargan de hacerles creer que el estado les va a resolver todos los problemas. Así anda la política, porque están pendiendo bases falsas a la sociedad, y cuando se construye una casa sobre malos cimientos, a la larga se desmorona. No se puede construir sobre ilusiones, sobre mentiras, sobre palabras que luego no se cumplen.”

 


 

PEDRO PABLO OPEKA misionero argentino en Madagascar
Premio Noble de la PAZ      por Julio César Romero Magliocca

Pedro Pablo Opeka nació en San Martín, provincia de Buenos Aires, el 29 de junio de 1948. Hijo de Luis Opeka y María Marolt, inmigrantes eslovenos que llegaron a la Argentina en enero de 1948, huyendo del comunismo que se había instalado en Eslovenia. Hermano de Bernarda, Helena, Mariana, Luis, Irene Silvia (Luba), Lucía e Isabel (Cvety).
Estudió en el colegio María Reina de los padres vicentinos de Lanús e hizo su bachillerato en el colegio de Escobar ingresando a los 18 años en el seminario de la congregación para la misión de San Vicente de Paul, en San Miguel. En 1968 viajó a Europa, donde estudió filosofía en Eslovenia y teología en Francia, permaneciendo dos años como misionero de la congregación en Madagascar. Fue ordenado sacerdote en la basílica de Luján, el 25 de septiembre de 1975.
En 1976 regresó a Madagascar, donde vive desde entonces. Hasta 1989 atendió una parroquia en la zona selvática del sur de la isla y a partir de ese año fue trasladado a la capital, Antananarivo, para hacerse cargo del seminario de la congregación. Viendo la situación de indigencia y pobreza que reinaba en la capital y sus suburbios, especialmente en los basureros donde la gente vivía en casas de cartón y los niños se disputaban la comida con los cerdos, se conmovió y resolvió hacer algo por ellos, siempre que estuvieran dispuestos a trabajar.
El 13 de enero de 1990 fundó con un grupo de jóvenes colaboradores, la Asociación Humanitaria de Akamasoa (en lengua malgache quiere decir "Los Buenos Amigos") con el propósito de servir a los más necesitados. Con ayuda del exterior y el trabajo de la gente comenzaron a fundar pequeños poblados, con escuelas, dispensarios, pequeñas empresas y hasta un hospital. Hoy en los cinco poblados (uno en el campo y cuatro en los alrededores de la capital junto al basurero municipal), viven más de 25.000 personas, cerca de 9.500 chicos estudian en sus colegios y unas 3.500 personas trabajan en la Asociación (atendiendo escuelas, dispensarios, hospitales, canteras, fábricas de muebles y artesanías).Además desde su fundación más 500.000 personas han pasado por su centro de acogida donde reciben ayuda temporaria.
Su causa lo llevó a ser propuesto para el Nobel de la Paz en años anteriores y la contemporaneidad de su lucha interminable lo posicionó nuevamente en este año. Las nominaciones para el galardón son secretas, pero muchas veces quienes proponen a los ganadores rompen el silencio. Su lugar en el mundo no se condice con su lugar de origen, pero respeta su esencia, responde a su condición heroica.
2Mientras tanto en Uruguay, tomé dos determinaciones luego de conocer esta historia plagada de entrega por los pobres, en primer lugar escribirle al Dr. Héctor Lescano (Embajador de Uruguay en la República Argentina) , sabedor que Pedro Opeka llegaría en el mes de julio a pasar cerca de un mes con sus familiares en Argentina , aprovechando la cercanía con su cumpleaños. Propusimos al Embajador hacerle un reconocimiento el que se llamaría ISIDRO ALONSO-PADRE CACHO como muestra de cercanía de nuestro pueblo y homenajeando también al símbolo de nuestra Iglesia con dicho reconocimiento. Luego de la aceptación del Embajador nos pusimos a trabajar en verificar fechas con la familia de Opeka para ello logramos comunicarnos casi a diario con Lucía y Luba Opeka (hermanas de Pedro). La fecha elegida sería el 20 de julio en la nueva sede de la Embajada (Arenales 1392). Invitamos al periodista Juan Carlos López (programa “Americando”) , para hacer la cobertura el evento.

408Luego de tener confirmado todo esto, nos dispusimos ir más allá en los reconocimientos, para ello escribimos al Ing. Daniel Martínez (Intendente de Montevideo) , quién rápidamente trasladó la propuesta a la comisión que estudia todo lo concerniente a esta importante distinción. Con la familia Opeka vimos que sería bueno hacerlo el 26 de julio contemplando el viaje del Intendente a EEUU a una importante misión. El día de su llegada a Montevideo, el tiempo de apiadó un poco dejando solo una llovizna como cortina durante todo el día. La agenda de Pedro estuvo muy cargada debido a las distintas visitas, tanto del Senador José Mujica al hotel (Crystal Tower) , como luego la visita al programa “Esta Boca es mía” , para luego llegar al encuentro con la Primera Dama Sra. María Auxiliadora Delgado de Vázquez quien nos recibiera en el Palacio Estévez. Por ultimo el encuentro se daría en la IMM para recibir el reconocimiento “Visitante Ilustre de Montevideo”. Como frutilla de la torta luego de este acto terminamos compartiendo una cena en la Parrillada “Don Manuel”,  con Pedro Opeka y su familia , sumando a dos colegas , Padre Páez (superior Vicentino) y el Padre Fernando , mi señora,  así como el dibujante Gustavo López , quien le entregara a Pedro un dibujo hermoso en donde se unen las obras de Padre Cacho con Pedro Opeka.

 

 

¿Qué nos deja la visita de Pedro Opeka a nuestro país?


Pedro y su ejemplo nos invita a despojarnos de los egoísmos y todos aquellos antivalores que terminan fracturando a una sociedad. Nos invita a cruzar fronteras revolucionando nuestra forma de pensar. Nos trae un aire fresco de que todo es posible si hay voluntad para sumar en los cambios para transformar la injusticia social. Vivimos atrapados por los egos, esos que nos muestran a un ser que solo piensa en el y sus logros. Cuando vemos esta tremenda carga de energía conviviendo con Pedro casi 24 horas junto a él, quedamos chiquitos cuando creemos que hemos hecho algo. Desde su llegada a la Argentina el 3 de julio , Pedro no ha parado de visitar Parroquias, recibir premios, visitar penales y barrios carenciados, estando donde lo requerían, contradiciendo en parte su propio propósito que era llegar a ver a su familia para descansar. Me tocó el tiempo que estuvo en nuestro país , recibirlo en XXX , para luego marchar al Hotel Crystal Tower , presenciar reuniones y estar en todos los lugares que su agenda armada por mí lo requería. Nunca lo vi con un gesto de cansancio o malestar, siempre dispuesto a firmar un libro , a sacarse fotos a entregar un gesto. Mucho antes de su llegada a nuestro país, remití invitaciones a los medios para organizar entrevistas o ruedas de prensa , tomando en cuenta lo trascendente que podría ser recibir a una figura de estatura mundial como lo es Pedro. Lastimosamente en nuestro país noticia es :  …que la persona muerda al perro. En los recorridos de Pedro no iban a haber disparos de armas de fuego , no iban a haber copamientos ni nada de eso que llenan los renglones de los diarios y ocupan las cámaras de nuestros canales.

10AGRADECIMIENTOS ESPECIALES
Agradecemos a Conrado Polvarini (productor del programa “Esta Boca es mía”) , quien rápidamente aceptó la propuesta de llevar a Pedro a su programa. Un agradecimiento eterno al periodista para mí mas calificado que tiene nuestro país el Sr. Juan Carlos López por hacer el esfuerzo en trasladarse a la República Argentina para poder cubrir todo el acto que se dio en la Embajada uruguaya. Al Hotel Crystal Tower y en especial al Gerente General Sr. Sammy Arlin, por brindarnos un recibimiento muy especial para Pedro Opeka en su encuentro con el Senador José Mujica. A Manuel Pinto por brindar su Parrillada (cita en Avda.Gral. Flores y Lamas) , para ofrecerle la cena a Pedro , su familia y amigos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 







   
 


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