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HUELLAS DE LA HISTORIA
Rescate de los edificios históricos – fuente ensayo Prof.Olarte conjuntamente con sus alumnos
fotos Julio C. Romero (fotografía digital)

 


 
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LA CIUDADELA
CASA DE D. MANUEL XIMENEZ Y GOMEZ
CASA DONDE VIVIO SAN MARTIN
CASA DEL GRAL. FRUCTUOSO RIVERA
CASA DE GARIBALDI
PALACIO ESTEVEZ
IGLESIA DEL PASO DEL MOLINO
QUINTA DE DAMASO ANTONIO LARRAÑAGA
CASA DEL BRIGADIER JOSE JOAQUIN DE VIANA
CUBO DEL SUR
CASA DE LAVALLEJA
LA ADUANA VIEJA - APOSTADERO NAVAL
LAS BOVEDAS
CAPILLA DEL HOSPITAL MACIEL
FORTALEZA DEL CERRO
CASA DE TOMAS TORIBIO
MOLINO DE PÉREZ
EL CABILDO
LA CATEDRAL
QUINTA DE ANTONIO PEREZ
CUARTEL GENERAL DE RONDEAU EN MONTEVIDEO
CASA DE VAZQUEZ O DEL VIRREY
HOTEL DE LA PAIX
TEATRO DE SOLIS
MIRADOR DE SUAREZ
CASA DEL GENERAL JOSE Ma. PAZ
EL MERCADO DEL PUERTO
HOTEL NACIONAL o GRAND HOTEL VICTORIA
ROYAL PIGALL
CUARTEL DE INGENIEROS

LA CRUZ DEL CERRO PAN DE AZUCAR

 
 

 

LA CRUZ DEL CERRO PAN DE AZUCAR

La cruz está ubicada en la cima del Cerro Pan de Azúcar, construida en el año 1933.
La creación de la cruz fue ideada por el sacerdote jesuita Engelberto Vauters.
La diseñó el arquitecto Guillermo Armas O´Shanahan y la empresa Ísola y Armas la encargada de su construcción, que finalizó en 1938. La misa de inauguración estuvo a cargo del cura Juan Carlos Zorrilla de San Martín, hijo del escritor con el mismo nombre y hermano del escultor José Luis.

La construcción fue realizada en base a cemento, arena y un gran sacrificio de hombres y mulas que transportaban el material a la cima. Tiene 35 metros de altura y mediante una escalera en espiral se puede ascender hasta sus brazos.

Fuente : Portal Destino Piriápolis.

 

 

 

LA CIUDADELA

 

Desde el momento de fundarse la ciudad, fue inquietud primordial de las autoridades coloniales, construir una fortaleza que representara una eficaz defensa a cualquier ataque, tanto por mar como por tierra. En procura de esta solución se colocó el 1° de Mayo de 1742 la piedra fundamental de un edificio que reuniría las condiciones necesarias al fin procurado, siendo bendecida la ceremonia por Fray José Cordobés. Los trabajos se iniciaron de inmediato con la colaboración de 5.000 indios tapes de las Misiones, que trabajaban a “un real” de jornal por día y empleándose también presidiarios.
La prontitud con que se realizan las obras, se aprecia en las anotaciones escritas en un plano dibujado en Enero de 1745 , por el Ing. Diego Cardoso donde consta que “se hallan levantadas sus murallas y montados en sus baluartes 64 cañones”  La fortaleza una vez terminada , constaba de 4 baluartes, llamados : Sta. Isabel – San Felipe – San Fernando y Sta. Bárbara, que se proyectaban al exterior, desde el cuerpo central del edificio. Todos los muros eran de piedra granítica gris, prolijamente labrada, con una altura de 10 mts. y un ancho de 6 mts. , no presentando al exterior, ninguna abertura en forma de ventanas o similar. En el frente que daba al campo se levantaba un bastión triangular, especie de avanzada defensiva y del lado de la ciudad, el portón de entrada, estaba provisto de rastrillo y puente levadizo y coronado por una artística portada de piedra labrada. Todo el conjunto era rodeado de un profundo y ancho foso, en cuyos bordes exteriores se extendían terraplenes defensivos. La superficie del edificio central, era de 100 x 100 mts. , alcanzando 150 mts. con los baluartes. Sobre la amplia plaza de armas que quedaba en el interior e integrando los muros, se levantaban 2 pisos de locales, el inferior con arcos en forma de claustro. En estas dependencias se disponían la comandancia, cuerpos de guardia y enfermería , maestranza, depósitos etc. En profundos sótanos a los cuales se llegaba por escaleras de piedra, se ubicaban el polvorín , arsenal y los calabozos en buen número.

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CASA DE D. MANUEL XIMENEZ Y GOMEZ

En la calle 25 de Agosto  (580-586) compró Don Manuel Ximénez y Gómez en 1809 , a doña María Ángela Farías un solar a bajo precio, dado el lugar de poca valorización que ocupaba el bien. En 1812 y 1816 dicho señor compró nuevas parcelas y en 1817 inició la construcción de un gran edificio para su vivienda. Las habitaciones se extendieron en torno a los cuatro lados de dos grandes patios, separados por una capilla. Al frente una amplia sala y dependencias familiares y en el segundo patio, cuartos para huéspedes, personal, cocinas , etc. En el frente sobre la calle, se abrían solamente dos puertas, una mayor y otra más pequeña, de manera que las actuales que sobrepasan ese número, correspondían originalmente a ventanas, convertidas en puertas con fines comerciales en 1870. Próxima a la entrada de la planta baja, partía una escalera extendida sobre bóvedas, de peldaños artísticamente trabajados en granito. Como detalle original para la época, notamos que las ventanas interiores que dan a los patios, están provistas de fuertes rejas de hierro. En 1826 se hospedó en la segunda habitación de la derecha, el canónigo Juan Ma. Mastai  Ferreti, que pasaba por nuestra ciudad en viaje desde Chile para Roma, y que posteriormente sería coronado Papa, bajo el nombre de PÍO IX. Como mencionáramos este lugar de la ciudad, frente a la Peña del Bagre y calle por medio de las bóvedas, sitio por otra parte donde el mar arrojaba toda clase de desperdicios sobre la costa, resultaba desacostumbrado para levantar allí una casa de lujo y la amplitud de la descripta, pero comprendemos algo cuando nos enteramos que el opulento “comerciante” era en realidad un fuerte contrabandista, cuyos bajeles cargaban y descargaban en las costas del este, prescindiendo de todas intervención impositiva y aduanera. Durante las invasiones inglesas, sus barcos artillados colaboraron en la defensa de la ciudad, tal era su número y alto bordo. La gesta emancipadora puso fin a las andanzas comerciales y sociales de D. Manuel Ximénez  y Gómez, perdiéndose su figura en el olvido y quedando como único testimonio de su existencia, este inmenso caserón. (Ubicada en Rambla 25 de Agosto esq. Juan C. Gómez)

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CASA DONDE VIVIO SAN MARTIN

El Gral. San Martín, inició su regreso de Europa al Plata , embarcando el 17 de noviembre de 1828 en el vapor Countess of Chichester, viajando con pasaporte a nombre de José Matorras. En la madrugada del 5 de febrero de 1829 , ancló el navío en la bahía de Montevideo, pero un problema relacionado con su equipaje, impidió al viajero desembarcar aquí , siguiendo viaje a Buenos Aires, donde trasbordó al Bergantín Gral. Rondeau, viajero en el cual desembarcó en nuestra ciudad, el 13 de febrero por la tarde. Al desembarcar fue recibido por representantes del Gobernador Provisorio que lo era el Gral. Rondeau, siendo rodeado de las máximas consideraciones y homenajes, y disponiéndose para su alojamiento la casa del Gral. Enrique Martínez, sita en la parte sur de la Plaza Constitución, exactamente donde hoy se levanta el edificio del Club Uruguay. La finca constaba de 2 pisos, construidos en ladrillo con techo de teja la planta alta, ocupando San Martín la sala que estaba dispuesta al frente y un dormitorio anexo. En los días siguientes a su llegada recibió en dicha sala la visita de Rivera, Lavalleja, Rondeau y posteriormente a muchos de los que habían servido a sus órdenes, en las campañas libertadoras. Rivera le enviaba asiduamente su carruaje, que lo trasladaba a su quinta del Arroyo Seco, donde San Martín pasaba agradables tardes, conversando con el vencedor de Rincón. En esta misma casa habló con el enviado de Lavalle, Juan Andrés Gelly, que le solicitaba su adhesión a la causa unitaria y firmó en el escritorio, un poder general para administración de sus bienes, a sus amigos D. Gregorio Gómez y D. Vicente López. También confió allí a su leal amigo, el Gral. Tomás Guido, el desengaño que sentía ante las luchas en que se encontraba sumida su patria. En busca de un presidente neutro, entre las tendencias políticas cada vez más separadas de Lavalleja y Rivera, estos le plantearon la posibilidad de que fuera candidato a la primera presidencia del Uruguay independiente, posibilidad que rechazó. El 1° de Mayo , presenció desde los balcones la entrada del Gobierno Patrio a la ciudad , y se trasladó al Fuerte, invitado especialmente a las ceremonias. En esa fecha el enviado confidencial de Lavalle, informaba a éste del fracaso de sus tentativas, y del embarque de San Martín el próximo miércoles 6 de Mayo de 1829, en el barco Lady Wellington , en definitivo retorno a Europa. La casa , subsistió con ligeras reformas hasta fines del siglo , en que fue demolida, para edificarse en ese y otros solares vecinos , el amplio local del Club Uruguay (Sarandí entre Juan Carlos Gómez e Ituzaingó- Ciudad Vieja)

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CASA DEL GRAL. FRUCTUOSO RIVERA

Este edificio constituye una composición edilicia, integrada por varias fincas construidas en distintos períodos, pero a las cuales la similitud de estilo, brinda un aspecto de conjunto. La primera parte, iniciada en 1802 , comprendía el sector orientado a la calle Zabala, donde podemos apreciar el patio, las cocinas y la escalera de piedra que conduce a la azotea. Posteriormente se edificó la esquina de Misiones y Rincón y se agregó al conjunto el 1er. Piso , sumándole finalmente el mirador de dos pisos octogonales en 1852 – Fue su primer dueño D. Cristóbal  de Salvañach , cabildante y miembro de la defensa de la ciudad, durante las invasiones inglesas, quien la ocupó hasta 1820 . comprándola luego de otras alternativas, en 1834 , el Gral. Rivera. Al morir Salvañach su viuda , Celedonia Wich siendo de un carácter desagradable , hacía la vida imposible a sus esclavas, castigándolas de continuo con un látigo que llevaba permanentemente en su cintura. Finalmente las esclavas perdieron su docilidad y luego de una de las palizas a que eran sometidas, la tiraron desde el primer piso, provocando su muerte. Rivera la habitó 20 años o seda hasta su muerte acaecida el 13 de Octubre de 1854. En 1839 después del triunfo de Cagancha, presenció desde sus balcones el desfile de las tropas vencedoras, recibiendo el homenaje de sus compañeros de armas. El 25 de Junio de 1839, al partir al Argentina D. Juan Lavalle, a combatir a Rosas, recibió en la sala de la finca, en una inolvidable ceremonia, las banderas bordadas por manos femeninas, que enarbolaría en su lucha contra el tirano. Lavalle vivía con sus hermanos en una casa de 25 de Mayo casi Treinta y Tres, e inició la campaña, embarcando con 130 compañeros, el 2 de Julio de ese año. En 1843 se reunía allí la Sdad. Filantrópica de Damas Orientales, presidida por Dña. Bernardina, que costeaba y atendía un hospital de campaña. Al morir Rivera en 1854, no pudo ser velado allí , por el estado en que estaba el cadáver, pero en uno de los patios se guarda el carruaje en que fuera transportado este desde Melo, precariamente embalsamado en un barril de alcohol. En sus incontables e inmensas habitaciones, Dña. Bernardina vivió a lo largo de casi 20 años, la casi permanente ausencia del General , haciéndole cigarros que él le mandaba encargar entre batalla y batalla, y recibiendo ya “una negrita  que te será útil para cebarte mate” ya “un pañuelo muy bonito de seda que he comprado a un francés que acompaña nuestro ejército , y que te envío con esta carta, por el primer chasque que he despachado después de la batalla” (fragmentos de cartas de Rivera a su esposa) . En las salas la mayor parte del tiempo desiertas, Dña. Bernardina era el genio tutelar de “Don Frutos” y motivo de su permanente recuerdo. En 1850, el viajero francés Xavier Marmier visita Montevideo y se refiere en estos términos a Dña. Bernardina: “En la hora actual, su mujer que lo ha seguido con admirable devoción en todas sus vicisitudes, vive en Montevideo, en un modesto retiro, teniendo por todo bien una modesta renta. El mismo Rivera, después de haber tenido como Presidente y como General, todos los medios a su alcance para enriquecerse está en el Brasil, en las mismas humildes condiciones de fortuna”. (Actualmente ocupa la finca, el Museo de Historia Nacional- Rincón esq. Misiones- Ciudad Vieja)

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CASA DE GARIBALDI

José Garibaldi, había llegado a Montevideo en 1834, luego de haber luchado en Río Grande do Sul, a favor de la República, y ocupó con su mujer Ana Ma. De Jesús (Anita) una casa recientemente edificada propiedad de Dña. Felicia de Zúñiga de Villegas. La finca se compañía de una amplia habitación al frente, tres más corridas extendidas sobre un patio descubierto con piso de gruesas losas de piedra, y pasando un angosto corredor, un segundo patio, pequeño, donde se encontraba la escalera que daba a la azotea, la gran cocina, etc. La casa construida en forma totalmente sencilla, se alquilaba por piezas con el uso de la cocina en común por todos los inquilinos, y Garibaldi ocupaba con su mujer y su hijo Menotti, de un año y medio, la tercera. En el limitado ámbito de la pieza, tenía dispuestos Garibaldi los modestos muebles que integraban su hogar, para solventar cuyos gastos, debía una vez terminados sus diarios deberes militares en las líneas de defensa de la ciudad, complementar la jornada dando clases de matemáticas en el colegio de D. Pablo Semidei. La propietaria de la casa, visitaba asiduadamente a sus inquilinos, algunos de los cuales como Garibaldi estaban siempre atrasados en sus alquileres, y propuso a Anita que podrían muy bien casarse. El mayor inconveniente para ello, era sin embargo el costo de los gastos de la parroquia que demandaba el casamiento, pero Dña. Felicia logró subsanar esto y el 26 de Marzo de 1842 , el Tte. Cura Zenón de Aspiazú casaba en la Iglesia de San Francisco , a D. José Garibaldi  de 35 años , coronel de las fuerzas defensoras de Montevideo y comandante de su escuadra con Ana Ma.de Jesús , de 21 años , soltera, siendo testigos D. Pablo Semidei y Dña. Felicia. Garibaldi hacía varios meses que no cobraba sus sueldos de militar, y el único ingreso eran las clases que como dijimos antes, daba en colegios particulares. En esa casa vivió hasta 1847 , y en ella nacieron sus hijos Rosita , Teresa y Ricciotti. Conversando en una oportunidad con Melchor Pacheco y Obes , definió así a “su” Anita, como gustaba llamarle a su mujer : “Cavalca al mio fianco la Regina dellamia anima”… Hace algunos años, perduraban en el primer patio las plantas de vid que plantara Garibaldi, hace más de un siglo. (Ubicada en 25 de Mayo esq. Colón – Ciudad Vieja)

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PALACIO ESTEVEZ

Don Francisco Estévez, opulento comerciante de la época encargó al arquitecto Juan Capurro, la construcción de una amplia vivienda palaciega para su residencia. Capurro se inspiró al hacer los planos , en líneas generales, en los palacios italianos existentes en la ciudad de Vicenza, levantándose el edificio en un amplio solar, situado en el costado sur de la actual Plaza Independencia , donde alzaba entonces, todavía sus murallas la Ciudadela. La Finca tenía 68 habitaciones, distribuidas en 3 plantas en torno a grandes patios, y el frente debió hacerse con un pórtico columnado, según rezaban las disposiciones edilicias de entonces. Don Francisco Estévez, luego de habitarla con su familia un tiempo, vio arruinados sus negocios, vendiéndola al estado que instaló allí muchas de las dependencias del gobierno que hasta entonces habían funcionado en El Fuerte, cada día más ruinoso. En tal oportunidad, se agregó al edificio el frontispicio triangular y el escudo nacional que lo adorna y que contribuyó por entonces a darle mayor carácter de edificio público. En 1887 se instaló un ascensor que funcionaba con un juego de poleas y que no dio el resultado esperado. En 1895 se le hicieron nuevas reformas , oportunidad en que se colocó la tablilla que luce sobre la puerta, con la fecha de dicho año (Ubicación en frente de Plaza Independencia).

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IGLESIA DEL PASO DEL MOLINO

El paso del Molino, que debe su nombre al molino levantado allí por los jesuitas en 1755, concitó desde un principio en torno al establecimiento, un caserío poco numeroso, hasta 1843 en que establecido, un caserío poco numeroso, hasta 1843 en que establecido el sitio de Montevideo , Oribe edificó en sus proximidades una casa quinta , en un predio de 5 hectáreas. Muchos de los oficiales y políticos que le acompañaban siguieron el ejemplo y sus quintas dieron lugar a una más numerosa población, que hizo necesaria la construcción de un templo. Oribe había mandado construir al poco tiempo , el de San Agustín en la Unión y dispuso las edificación de otro, como sede parroquial del Paso del Molino, siendo inaugurado el 14 de abril de 1849 , con gran pompa y presencia del mismo, que actuó como padrino de la ceremonia. El edificio construido firmemente se componía de una sola nave central de techo abovedado, sostenido sobre sólidos contrafuertes laterales. En el frente había una gran puerta de medio punto y se coronaba en la parte superior con una espadaña donde pendían dos campanas. La planificación y construcción del edificio fue debida a Fotgibell, constructor a quien se deben gran parte de las construcciones habidas en La Unión por entonces. El día 12 de Noviembre de 1867, moría Oribe en su quinta del Paso y era enterrado en esta Iglesia, pero el hecho desató protestas de las autoridades y vecindario de La Unión que tanto bregaron , que al fin consiguieron que los restos fueran trasladados a San Agustín, donde quedaron definitivamente. Por la Parroquia del Paso del Molino, ha desfilado más de un siglo de la vida social y vecinal de la zona; algunas modificaciones efectuadas en el aspecto exterior actualmente, no han variado su estructura fundamental. (Ubicada en Zufriategui 963- Paso del Molino)

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QUINTA DE DAMASO ANTONIO LARRAÑAGA

Este edificio ubicado en la Avda. Larrañaga (actualmente Luis A. de Herrera)  casi Burgues , fue edificado en 1803 . aunque no contando entonces con la planta alta, que le fuera agregada después. Dámaso A. Larrañaga la ocupó a partir de 1805 plantando con sus propias manos, la mayor parte de los árboles que todavía hoy subsisten, incluso especies exóticas, que con sus vastos conocimientos de botánico, procuraba ver si se aclimataban en nuestro clima. Vivía allí cuando partió a la reconquista de Buenos Aires, en 1806 , durante las invasiones inglesas, siguió las alternativas del primer Sitio de Montevideo, por el Gral. Artigas en 1811  y dejó esa casa , para acompañarlo al Éxodo al Ayuí , en Octubre de ese año. De regreso el Gral. Artigas en 1813 , y siendo su secretario recibe del mismo las Instrucciones del año 13 , trabajando en esa casa en el pasado en limpio de los borradores. De allí sale cuando concurre como diputado de la Provincia Oriental, al Congreso de Abril realizado en Buenos Aires ese mismo año. Y evidentemente entre esas paredes, debió plasmar la idea de crear la primera biblioteca pública, inaugurada posteriormente el 25 de Mayo de 1815 , con libros de su propia biblioteca y de los donados por Pérez Castellano. Ya anciano , alrededor de 1845 recibía al vecindario sentado en la galería que rodeaba la finca y oficiaba misa los domingos , extendiendo su bendición a quienes llegaban . Finalmente allí murió en la madrugada del 16 de Febrero de 1848 , clamando por “la concordia y la paz entre todos los orientales”. (Ubicación Avda. Luis A. de Herrera casi Burgues-Barrio Atahualpa)

 

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CASA DEL BRIGADIER JOSE JOAQUIN DE VIANA

El 12 de Marzo de 1727 se hicieron los primeros repartos de tierra sobre el Miguelete, para ser destinado a chacras. Cuando en 1721 fue designado primer Gobernador de Montevideo, el Brigadier José J. de Viana, debió conformarse con tener un solar amplio sí , pero sin costa sobre el arroyo y allí construyó en 1756 , una casa quinta, de gruesas paredes de ladrillo y techos de azotea , que soportaban troncos de palmas correntinas. El edificio constaba de 2 amplios ambientes centrales, uno de los cuales , evidentemente la sala, lucía una artística estufa a leña, adornada con columnas de madera talladas y una repisa en su parte superior. Esta habitación comunicaba por un lado con una pequeña, posiblemente escritorio y por otro con 4 dormitorios. El conjunto se completaba con una amplia cocina y 2 piezas más, despensas o cuartos de servicio. Por uno de los costados se extendía una galería, abierta , y cuyas columnas de sostén , estaban rematadas por artísticas zapatas, hasta hoy conservadas. A dos siglos largos de su construcción , la casa conserva múltiples detalles originales, tales como postigos prolijamente tallados, herrajes, pasadores, rejas, que se proyectan a través de las gruesas paredes, señalando las ventanas en arco abocinado. Etc.
El lugar alto en que se encuentran la finca, permitía a sus ocupantes ,comunicarse con la ciudad por señales, teniendo informado al Gobernador , de cualquier novedad. El Abate Pernetty que visitara la casa, dejó un relato parte de cuyo texto reproducimos, sobre la que es actualmente , la más antigua casa de Montevideo : “…llegamos al bosquecillo del Gobernador. Lo forman manzanos , perales y durazneros , plantados en calles poco regulares. Los árboles estaban tan cargados de fruta, que las ramas no pudiendo soportar el peso estaban quebradas. Las fuentes y platos eran de plata, había también porcelana. Un mantel corto cubría la mesa. Cenamos varias veces en casa del Gobernador.”
(Ubicación Atahona 3922 – Barrio Atahualpa)

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CUBO DEL SUR

En los planos de Montevideo, del 1770 , ya aparece señalado el Cubo del Sur como un bastión , que remataba las murallas por el sur. Debemos citar que en los sistemas fortificados antiguos, se daba el nombre de “cubo” a las torres circulares que se integraban a las murallas, por su forma parecida a un cubo o balde. Originalmente, el “cubo” comprendía además del torreón en sí , un terraplén amurallado que corría hasta el Portón de San Juan, a la altura de las actuales calles Brecha y Reconquista. Este terraplén presentaba en su parte interior, una rampa para facilitar la instalación en el mismo de cañones y estaba protegido exteriormente del correspondiente foso. Durante el Gobierno de Joaquín del Pino se mejoró su artillería , aunque todavía en 1790 faltaban instalar los grandes cañones navales, siendo así que durante las invasiones inglesas, estaba dotado de cañones que disparaban proyectiles redondos de 8 libras , calibre muy inferior al adecuado y eficiente. En esta oportunidad la artillería enemiga le causó serios destrozos , que se trataron luego febrilmente de reparar, a partir de Enero de 1808 , bajo la dirección del Ing. José del Pozo , aunque se soportaron demoras por falta de piedras labradas y fondos, terminándose los trabajos recién en 1812 , época que se consideraba haya sido la de mayor poderío de la posición , que contaba con 12 cañones de gran calibre , 4 disparando a través de troneras y los demás a barbeta. La plataforma donde estaban los cañones, de forma circular tenía 12 metros de altura. El piso era originalmente de ladrillos, para evitar las esquirlas que producían los proyectiles en el de piedra. Tenía 20 metros de diámetro , con muros de 5 metros en la base y 3 en lo alto. A partir de la entrada de los patriotas en la ciudad , el cubo permaneció apartado de sus fines militares y en 1841 , el Gobierno en dificultades económicas , lo vendió al precio de 6 reales la vara, integrando una superficie de 1.200 mts. Al comienzo de la Guerra Grande , 1845 , se instalaron algunos cañones, que luego fueron retirados ante las protestas del dueño del terreno. En 1846 , se edificó el Templo Inglés sobre la parte delantera del mismo y en la parte posterior , se levantaron dos especies de torres almenadas , como atalayas para la vigilancia de la Costa Sur. Al demolerse el Templo Inglés en 1930, la Intendencia reconstruyó el Cubo del Sur, restituyéndole su aspecto original. (Ubicación Rambla Sur – Brecha y Reconquista frente al actual Templo Ingles – Ciudad Vieja)

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CASA DE LAVALLEJA

En la calle San Francisco , entre las de San Pedro y San Luis , “cuando ni alumbrado tenían las calles, ni números de puerta se habían discernido a las casas” , mandó construir D. Manuel Cipriano de Mello en un solar de su propiedad, una casa cuyos cimientos se comenzaron en Marzo de 1773 , ocupándola una vez terminada en Julio de 1774 y viviendo en ella hasta 1813 , año de su muerte. Heredó entonces la finca una parienta de su mujer , Delfina Da Silva cuyos herederos al morir ésta en 1829 la pusieron en remate público, comprándola entonces el Gral. Lavalleja y firmándose la correspondiente escritura el 25 de Agosto de 1830. Lavalleja la ocupó con su familia disponiendo en las piezas situadas a ambos lados de la entrada , escritorios y en las siguientes el gran comedor, biblioteca y cuartos de huéspedes en la prolongación al segundo patio , donde también estaban las cocinas y piezas de los esclavos. Se ascendía a la planta alta por una escalera torneada, que desembocaba en una salita íntima y luego de una larga serie de cuartos ocupados por dormitorios , se llegaba a la gran sala que ocupaba la extensión de todo el frente y cuyas pinturas originales todavía se conservan. El segundo patio era pavimentado con losas de piedra, lo mismo que las dependencias de servicio y en su centro había un aljibe. Desde la cocina , salía una puerta secreta que atravesando la manzana llegaba a la calle posterior. Al ocuparla Lavalleja hizo colocar la cancel de hierro que cierra el zaguán. El 3 de Julio de 1832 estalló una revolución lavallejista, cuyos conspiradores se reunían allí y encabezaban Dña. Ana Monterroso y el Cnel. Correa Morales, agente secreto de Rosas. Lavalleja huyo a campaña usando la citada puerta secreta y su mujer resistió a la policía, pistola en mano intentando impedir el allanamiento dispuesto. Las autoridades confiscaron el archivo personal de Lavalleja y clausuraron la casa lacrando sus puertas, desterrando a todos sus ocupantes. Luego de estos hechos Lavalleja volverá recién en 1852 . Durante esos 20 años de ausencia, Dña. Ana debió muchas veces enfrentar la miseria y siguió siendo el centro de las conspiraciones a favor de su marido, que se encontraba casi siempre en campaña. En Marzo de 1835 el famoso pintor francés Amadeo Gras , realizó en la gran sala una exposición de sus cuadros, ante crecida y selecta concurrencia. En 1843 , se leían en el Comercio del Plata, avisos en que se ofrecían en alquiler “piezas amplias interiores y a la calle”  y en una de ellas se instaló la “Tienda de Mme. Domergue con las últimas modas llegadas de París”. En el mismo diario y en su numero del 14 de Abril de 1846 leemos “ Se vende una magnífica cocina económica con detalles en porcelana , tratar…”  De esa  manera la esposa del Jefe de los 33 Orientales , Capitán General Juan Antonio Lavalleja procuraba subsistir, mientras su marido vivía ignorado en el campo sitiador. En dependencias de la finca vivieron por entonces refugiados y emigrados de los avatares de la guerra. En 1847 el viajero francés M. Pourcel visitó la casa y comentó de Dña. Ana : “Ella es el alma de la espada de Lavalleja”. Hecha la paz del 8 de Octubre de 1851 , Lavalleja integró un triunvirato con Flores y Rivera y encontrándose en su despacho del Fuerte , murió repentinamente a las 4 de la tarde del 22 de Octubre de 1853 . La autopsia dispuesta por el  Gral. Flores con la finalidad de desvirtuar cualquier comentario sobre un posible envenenamiento, fue efectuada al día siguiente a las 3 de la tarde, en la sala principal d esta  casa, colocándose el cadáver sobre la mesa de comedor, allí instalada. Ante gran número de oficiales y testigos políticos, actuaron como médicos autopsistas los Dres. Vilardebó, Vavasseur y Correa, que establecieron: “muerte por ataque cerebral”. A la muerte de Dña. Ana , la casa pasó a sus herederas y posteriormente sus nietas : Sara , Luisa, Amacilia y Clemencia quienes la dejaron por voluntad testamentaria al estado que instaló allí una dependencia del Museo Histórico. (Ubicación Zabala casi 25 de Mayo – Ciudad Vieja).

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LA ADUANA VIEJA- APOSTADERO NAVAL

En el año de 1776 y previendo la llegada a Montevideo , de una poderosa flota que transportaba al primer Gobernador del Plata, D. Pedro de Ceballos y a numerosas fuerzas militares, se edificó en las manzanas comprendidas en las actuales calles Zabala , Piedras , Colón y 25 De Agosto, vastos edificios de ladrillo techados con teja para servir de depósitos de materiales navales relacionados con la esperada expedición. Cuando los integrantes de la misma regresaron a España , una parte de esos depósitos que quedaran vacíos, fueron refaccionados destinándose una parte a Hospital del Rey y otra, el sector situado sobre la calle Zabala al lado del Convento de San Bernardino y frente al de San Francisco, a Corralón de la Marina. Este estaba integrado por dos amplios locales laterales de 2 plantes, unidos en su frente sobre la calle por otro donde se disponían oficinas, cuartos de oficiales y cuerpo de guardia. En el medio quedaba un extenso patio de piso de piedra. Las puertas de los depósitos situados en la planta alta, daban a una angosta pasarela sobre la cual se disponían gruesos maderos provistos de roldanas y ganchos, aptos para facilitar el manejo de mercaderías en función de quinches. Pisos y techos eran sostenidos por gruesas vigas de canelo, que en verano perfumaban intensamente los locales con su peculiar aroma. En 1803  se instaló allí la Comandancia General de Marina del Apostadero Naval de Montevideo, tomando el edificio carácter militar, ya que además de albergar las vituallas necesarias al aprovisionamiento de las naves de guerra , era sede de las oficinas desde donde se planificaban los derroteros y destinos  de los barcos. El Jefe del apostadero enarbolaba allí su gallardete, de acuerdo a su jerarquía, comunicándose diariamente por código de banderas , con las naves surtas en la bahía. Allí se planearon las expediciones que ocuparon las Malvinas y vigilaron la navegación en el Paraná, Uruguay y Atlántico Sur. Al estallar la guerra entre España e Inglaterra , partían y eran abastecidos aquí , los corsarios hispanos que atacaban la navegación inglesa y durante el sitio de Montevideo, los barcos que bloqueaban Buenos Aires y las flotillas comandadas por Romarete y Michelena. Tomada la ciudad por los patriotas, el edificio siguió ligado a su destino naval, sirviendo de aduana y de punto de abastecimiento a los corsarios artiguistas que atacaban la navegación portuguesa. Al ocupar éstos Montevideo, utilizaron el local como “alfándega” donde depositaban tanto la mercadería importada, como la confiscada a los barcos enemigos. A partir de 1830 , fue la primer aduana de la República, centralizándose allí depósitos y administración. El 1° de Abril de 1846 , el Gral. Rivera llegó al puerto desde el Brasil  y sus partidarios, iniciaron una sublevación, exigiendo al Gobierno , autorizara su desembarco. Entre quienes se opusieron a los amotinados se contó el Capitán de Puertos , Cnel. Estivao, que se atrincheró allí con algunas fuerzas. Triunfante la revolución y habiéndose negado Estivao a rendirse , se sostuvo luchando todo ese día hasta que al atardecer y agotadas las municiones, con la mayor parte de sus hombres muertos o heridos, cayó en poder de sus atacantes, que lo degollaron de inmediato junto con todos los sobrevivientes. Los cuerpos de las víctimas fueron dejados en el patio, tirados, como ejemplo. Este episodio ocurrió a la vista de las tripulaciones de todos los barcos extranjeros surtos en la bahía, testigos indiferentes del hecho. El local siguió sirviendo como aduana hasta el año 1860 , en que se construyó para tal fin un nuevo edificio y a partir de entonces su destino se pierde en el anonimato, hasta llegar a nuestros días , convertido en ruinoso  y modesto conventillo , olvidado por las correspondientes autoridades , en su larga historia. (Ubicación – Manzana de Zabala – Piedras – Solís y Rambla 25 de Agosto – Ciudad Vieja).

LAS BOVEDAS

Alrededor de 1795 una Junta de Guerra que se reuniera en Buenos Aires, observó que el lado de Montevideo que daba sobre la bahía carecía de defensas adecuadas, encontrando aconsejable construir una línea de casamatas paralelas a la costa, que llamaron Bóvedas en atención a su forma. Se trataba en realidad de 2 muros paralelos de 8.50 mts. de alto , 3 de espesor y 17 de ancho entre uno y otro, entre los cuales se edificaron otros transversales que dividían la extensión de 200 mts. en 34 sectores o bóvedas independientes, comunicadas entre si por pequeñas puertas y también al exterior individualmente. Contruidas en piedra paredes, techos y pisos estos últimos estaban forrados interiormente de ladrillos colocados de canto. La Azotea del lado de la bahía , tenía almenas de piedra de 1.50 mts. de ancho y pequeñas ventanas, verdaderas aspilleras protegidas por gruesos barrotes de hierro. Los trabajos a partir de su iniciación avanzaron con cierta lentitud por trabajarse sobre subsuelos de piedra, empleándose como mano de obra , presidiarios, indios misioneros y ocasionalmente , trabajadores libres. Se terminó recién en 1806, luego de 13 años de labor, pero por entonces, provistas de fosos terraplenes y cañones eran una formidable fortificación, proyectándose prolongarla hasta la calle Treinta y Tres , si bien no se realizó este proyecto, durante los siguientes ataques que soportó Montevideo, a partir de las invasiones inglesas en 1806 , y además de su papel puramente militar como fortificación , sirvieron como polvorines, hospitales, cuarteles , alojamientos de tropas y familias desplazadas, según los avatares de la guerra. En 1815  al desalojar Montevideo las tropas porteñas mandadas por el Gral. Soler, éste dispuso que la pólvora allí almacenada, fuera tirada a paladas al mar, para evitar que cayera en manos del Gral. Artigas , el golpe de una pala con el suelo de piedra, provocó una chispa y la consiguiente explosión que destruyó volándolas 4 bóvedas y causó arriba de 100 muertos. Durante la dominación lusitana , sirvió de cárceles donde se reunían a los patriotas prisioneros y lograda nuestra independencia se instalaron allí herrerías , talabarterías , depósitos aduaneros, etc. En 1890 todavía se conservaban unas 15 bóvedas que se mantuvieron hasta 1929 , en que lamentablemente el estado resolvió su demolición , quedando apenas una en pie. (Ubicación Rambla 25 de Agosto entre Juan C. Gómez y Bartolomé Mitre)

 

CAPILLA DEL HOSPITAL MACIEL

Edificada por encargo de D. Fco. Ao. Maciel por el Arq. José Aldao , consta de una sola nave de 32 mts. de largo por 9 de ancho, sobre la cual se extiende el techo en bóveda de cañón seguido, que se apoya sobre sus paredes de ladrillo de 80cms.de ancho. En la misma se disponen nichos para la colocación de imágenes y altas ventanas permiten la iluminación del local. El Frente, tiene como motivo decorativo , dos columnas de efecto monumental y una espadaña en su parte superior , con dos campanas. Inicialmente y por muchos años, dicho frente fue de ladrillos sin revocar, terminación que se le dio recién en 1860, bajo la dirección del Arq. Poncini que por entonces estaba reparando la Catedral. Además de ser la parte más antigua del conjunto que integra actualmente el Hospital Maciel, fue durante las invasiones inglesas local de emergencia, sobre cuyos bancos se instalaron los heridos que por cientos llenaban la ciudad. En tal oportunidad el edificio mismo sufrió los efectos del bombardeo, como lo atestigua todavía hoy , la granada incrustada en una de las columnas de su frente.

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FORTALEZA DEL CERRO

Por real orden del 30 de Setiembre de  1799, se dispuso la construcción en la cumbre del Cerro, de un faro comenzándose los trabajos el 16 de Enero de 1801 e inaugurándose los trabajos el 16 de Enero de 1801 e inaugurándose el 4 de Abril de 1802 . Constaba la farola de un juego de 20 candilejas de cobre, encendidas con grasa de potro y mecheros de esponja como mechas. Dichas candilejas reflejaban su parpadeante luz, sobre platillos de estaño pulido, que multiplicaban su luminosidad. El costo de estos trabajos fue inicialmente de $ 1.671 . Puesto en marcha este primitivo faro, construido en ladrillos en marcha este primitivo faro, construido en ladrillos con techos de palma, se le agregó un modesto rancho, para vivienda de quienes atendían su funcionamiento. Durante el Gobierno de Fco. Javier de Elío , se consideró aconsejable rodear la mencionada construcción con medios de seguridad, que la pusieran a cubierto de cualquier asonada, encomendándosele al Cnel. De Ing. José del Pozo dicha tarea. Se realizó entonces una fortificación completa consistente en una construcción pentagonal extendida sobre unos 1.80 mts.  , de gruesas murallas de piedra, cubriendo una superficie total de 685 mts. En los 4 ángulos se le agregaron garitas salientes, hexagonales, que permitían a los centinelas un amplio ángulo visual. El proyecto se completaba con un amplio y profundo foso, pero el granito que formaba el suelo,  desechó tal posibilidad. Una vez terminada, la fortaleza fue guarnecida con tropas provistas de poderosa artillería, que cruzando sus fuegos con las baterías de la bahía, cerraban esta a toda navegación, de así hacerlo necesario cualquier eventualidad bélica. Sucesivamente fue utilizada por guarniciones españolas, orientales, porteñas, portuguesas y finalmente uruguayas al lograrse nuestra independencia. Entre 1817 y 1818 el faro permaneció apagado, por haberse desentendido su conservación y en Noviembre, de dicho año, al Padre Arrieta logró ponerlo de nuevo en uso y mediante un sistema de su invención, modificó el sistema de luz fijo por otro de destellos. Durante la Guerra Grande y después de largo sitio, fue tomado por los sitiadores y a partir de 1851 fue transformado en presidio, siendo escenario de una fuga en masa capitaneada por uno de los detenidos que tenía imputados 15 asesinatos “comprobados”. Un visitante del local, nos relató así su diálogo con el oficial de guardia. “Teníamos 142 presos que se fugaron a pesar de estar engrillados, pero ya hemos muerto 65 en la persecución y otros 47 están gravemente heridos en los calabozos, los demás caerán pronto, nos felicitamos del éxito de la gestión”. Por 1890 la fortaleza estaba en estado ruinoso, siendo restaurada prolijamente en 1930. El mecanismo del actual faro fue instalado en 1907 con un costo de $ 12.975. Produce 18 destellos rojos y blancos por minuto, con un alcance de 64 millas. Actualmente funciona en el edificio, un museo militar.

 

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CASA DE TOMAS TORIBIO

Tomás Toribio, maestro de obras egresado de la Academia de San Fernando, en España, llegó a Montevideo a fines del siglo XVIII encontrando pronta ocupación en obras con La Catedral y El Cabildo. Como pasaban los años y las autoridades no le pagaban sus sueldos, vióse obligado a insistir ante las mismas e incluso ante el Gobernador José de Bustamante y Guerra. En una de sus solicitudes planteaba la posibilidad de que no habiendo dinero en efectivo, se le cancelara la deuda con un solar adecuado para construir una casa e incluso los materiales para edificarla. Los cabildantes encontraron aceptable esa posibilidad y le concedieron en propiedad una parcela, de apenas 4.70 mts. de frente por 43 mts. de fondo, que separaba la aduana de otras propiedades y que por ende tenía servidumbre pública, por cuanto había allí una fuente de agua para uso del vecindario. Concretamente lo que podía utilizar Toribio , era el espacio aéreo que cubría el solar y eso utilizó. En 1803 comenzó las obras en las cuales usó materiales sobrantes de La Catedral y  El Cabildo, troncos de palma provenientes de un contrabando apresado, tablones depositados en la aduana, etc. De la tierra del solar utilizó apenas 1mt. para colocar el primer peldaño de la escalera y la puerta de la calle, construyendo todo lo demás en planta alta. Al frente, una pieza con balcón, donde dispuso su escritorio y sala , de allí una puerta corrediza con paneles de vidrio , daba paso al comedor y por éste a una pequeña biblioteca y segundo escritorio. Luego seguía un patio descubierto que por una galería lateral daba paso a dos dormitorios, el suyo y el de su hijo José. Más al fondo la cocina y el baño. Encima de éstos, dos altillos, que nunca se usaron. La escalera muy al estilo de la época era de baldosas coloradas, con bordes de madera dura para evitar su desgaste. Las habitaciones del frente tenían el techo de tronco de palma y las demás de vigas de lapacho. Algunos detalles como los del balcón, muestran total semejanza con los del Cabildo. Toribio murió allí el 23 de Julio de 1810 , pero por haber dejado provisoriamente planos de todo el Cabildo, las obras se pudieron seguir, incluyendo los detalles de granito, que ejecutaba Fulgencio Abril , un cantero venido con Toribio de España. (Ubicación Calle Piedras entre Treinta y Tres e Ituzaingó- Ciudad Vieja)

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MOLINO DE PÉREZ

En 1756 , los Jesuitas habían instalado a orillas del Miguelete un molino de agua que fue el primer establecimiento de ese género que hubo en la ciudad y que funcionó hasta la expulsión de estos religiosos en 1767. Después de esa fecha, pasó a manos de diversos particulares que no mantuvieron el orden de trabajo de los fundadores y finalmente a fines de 1795 el molino que ya estaba en estado ruinoso dejó de funcionar. Montevideo quedaba así sin un establecimiento de tan útil finalidad y fue entonces que el Coronel de Milicias del Rey D. Antonio Pérez, en tierras de su propiedad sobre el Arroyo Malvín , construyó un molino que vino a ser el segundo que tuvo la ciudad. El edificio constaba de una planta baja con cimientos y paredes de piedra, donde se disponía el local en que giraban las grandes piedras que hacían la molienda, y otro comunicado a éste por una puerta de arco, que era depósito de granos molidos o a moler. Sobre el sector de este depósito se elevaba una planta alta en ladrillo, con varias ventanas, utilizada como vivienda por quienes trabajaban. El molino era hidráulico, movido por una gran rueda sobre la cual se proyectaba con la intensidad y en la cantidad adecuada, merced a un prolijo sistema de canalización y compuertas, las aguas del arroyo. Sirvió para los fines previstos durante muchísimos años, hasta que una repentina creciente, superó la regulación que de las mismas hacía el sistema de compuertas y arrancó la gran rueda llevándola a perderla en las aguas del río. Ese hecho marcó el fin del molino como tal hasta que hace pocos años fue restaurado y destinado a museo.

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EL CABILDO

El primer local utilizado como cabildo de Montevideo , fue la casa del Cap. Pedro Gronardo, ubicada en la esquina de Piedras e Ituzaingó , entonces calles de la Frontera y de la Iglesia. Era un edificio de muros de piedra asentados con barro y techo de cueros, compuesto de dos piezas y cocina. Cuando murió Gronardo, la casa tasada en $ 150 , fue comprada por la Real Hacienda para vivienda del cirujano Diego Maino , pero luego Zabala encontró que el edificio era adecuado para tal fin y lo destinó a cabildo, el 20 de Diciembre de 1729 . Entre los arreglos que le hicieron , se contó el cambiarle el techo de cueros por uno de tejas. En la práctica y aunque había hecho las dos piezas una sola, el local resultaba muy chico, resolviéndose edificar algo más amplio en un solar destinado a tal fin, situado en la esquina de las calles de la Carrera y Del Medio (actualmente Sarandí y J.C. Gómez) Los trabajos comenzaron en 1737 aunque muy lentamente por falta de dinero, lo que trajo que se inaugurara recién en 1743 . Era un edificio relativamente amplio, de una sola planta, que se utilizó hasta Julio de 1790 en que amenazando un derrumbe su estado ruinoso, se debió apuntalar. Durante el Gobierno de Ruiz Huidobro se encargó al maestro de obras Tomás Toribio, concibiera un proyecto y presupuesto para una nueva sala capitular. El proyecto fue presentado el 23 de Junio de 1804 con un costo de $ 83.491 , incluyéndose en el edificio además de otras dependencias, la cárcel pública. El 7 de Setiembre la Real Audiencia aprobó los planos y el 8 de Octubre comenzó la demolición de las paredes aún en pie del antiguo edificio que sirviera durante 50 años. En Febrero de 1807 los trabajos adelantaban pero debieron suspenderse por las invasiones inglesas, continuándose en Junio del mismo año. La planta baja se pudo habilitar en 1808 y la cárcel , sobre Sarandí en 1809. Toribio murió en 1810 , pero dejó indicaciones que permitieron seguir las obras. En 1812 , el maestro cantero Fulgencio Abril construyó la gran escalera central de piedra, terminándose también la sala capitular del frente, balcones y claustros. Durante el dominio lusitano se efectuaron diversas reparaciones y recién en 1830 se realizó la terminación definitiva, mostrando el conjunto un severo estilo toscano. El 24 de Abril de 1829 evacúan la ciudad las últimas tropas extranjeras y el 28 del mismo mes tiene lugar en la sala capitular, a primera reunión legislativa. Se aprecia en tal oportunidad lo reducido del local para tal fin, resolviéndose encomendar a José Toribio , hijo de Tomás , la edificación de una gran sala sobre el lado de Sarandí o sea encima del sector cárcel. Los trabajos comenzados inmediatamente se terminan en 24 de Octubre de ese año, realizándose ese mismo día un acto, en que reunida la Asamblea General, elige primer Presidente a D. Fructuoso Rivera. Esta dependencia se siguió usando ininterrumpidamente como parlamento hasta 1925. A partir de 1840 hubo varios proyectos de trasladar la cárcel del edificio aunque sin éxito. En 1867 se efectuaron trabajos complementarios, tales como cornisas en las fachadas, el frontón central con el escudo nacional, pretiles etc. En 1869 se cambiaron los escalones de la gran escalera y las losas de los corredores que eran de granito gris, por otras de mármol. El conjunto ocupa una superficie de 2.000 mts. formando un cuadrado de 43 mts. por lado. Los dos patios distribuidos a ambos lados de la escalera central , están provistos de claustros. En la construcción se empleó fundamentalmente piedra, madera y ladrillos. Las grandes salas son abovedadas y las galerías techadas con azotea según el sistema de grandes vigas, alfajías transversales y ladrillos dispuestos encima. En la época colonial se guardaban en su sótano las horcas e implementos para ajusticiar a los condenados. En sus salas se discutió la defensa ante las invasiones inglesas y se firmó su capitulación. En 1808 se proclamó en su Sala Capitular la primera Junta de Gobierno, en cabildo abierto y resonó la palabra encendida de Pérez Castellano. Frente a sus puertas, desfilaron las tropas que fueron a la reconquista de Buenos Aires en 1808 , encabezadas por Liniers y Larrañaga. En su mástil flameó por primera vez la bandera artiguista, el 26 de Marzo de 1814 , montando guardia en sus puertas, los primeros soldados de nuestra independencia. En su Sala Capitular se sanciona el 10 de setiembre de 1829 , nuestra primera constitución y el 18 de Julio de 1830 desde sus balcones, Lavalleja en su condición de Gobernador del Estado, la proclamaría y la haría jurar al ejército. El 4 de Octubre del mismo año , ser realizó la primera reunión del flamante senado, eligiéndose presidente a D. Luis Edo. Pérez y el 9 del mismo mes, fue votado Presidente de la Cámara de Diputados D. Francisco A. Vidal . Por su pórtico pasó el cadáver ensangrentado del Gral. Flores , asesinado el 19 de Febrero de 1868 y ese mismo día era ultimado en una de sus celdas, el ex Presidente Bernardo Berro. Por sus calabozos húmedos y oscuros, pasaron ciudadanos como Herrera y Obes , J.P. Ramírez , Batlle y Ordoñez , y tantos otros que combatieron las tiranías y el caudillismo. Allí estuvieron detenidos antes de su forzado embarque, los deportados en la tristemente famosa Barca Puig ; fue fotografiado ya muerto, parado contra una mesa, el Tte. Ortiz , que intentara ultimar a Santos el 17 de Agosto de 1886 y fue muerto por un soldado que lo reconociera, Antonio Cabrera, el asesino de Florencio Varela. El 25 de Agosto de 1897 , el Pte. Borda, agonizó allí , luego de ser herido por Arredondo de un balazo en el pecho. El edificio , lo podríamos llamar el verdadero altar de nuestra patria, de la cual vivió todas las alternativas del coloniaje a la independencia, con sus victorias y derrotas, con sus luces y sus sombras. (Ubicado en Juan C. Gómez  esq. Sarandí)

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LA CATEDRAL

Cuando D. Pedro Millán trazó la ciudad en 1726 , señaló frente a la Plaza Mayor un solar para la futura iglesia. En 1735 una donación de D. Francisco de Alzáibar, permitió construir una capilla de una sola nave con techo de tejas , y en 1785 las malas condiciones en que se encontraba el local, produjeron un derrumbe, hecho que se repitió en 1788 y luego del cual el local quedó clausurado. El 20 de Setiembre de 1790 se puso la piedra fundamental de un nuevo templo, según planos del Arq. Lusitano Custodio de Sá y Faría. Los trabajos comenzaron inmediatamente a las órdenes de José del Pozo, prolongándose por 14 años. La planta interna del templo fue distribuida a semejanza de uno jesuita , distribuida en 3 naves de 83 mts. de largo, 35 de ancho y 11 de altura. Las bóvedas ascendían a 18 mts. y las cúpulas a 35. La construcción fue terminada en 1804 siendo inaugurada  solemnemente el 21 de Octubre de 1804 , día en que se ofició la primer misa ante la presencia del Gobernador de la ciudad Ruiz Huidobro , el Obispo de Buenos Aires Benito de Lué y Riga y los R.P. uruguayos Ortiz , Larrañaga , Larrobla y Pérez Castellano. El costo del edificio ascendió a $ 200.000 . El bombardeo de la flota inglesa en 1807 , destruyó parcialmente la torre del sur, que fue reconstruida recién en 1855 , mientras que la del norte y el frente, habían quedado totalmente terminadas en 1818 . En dicho año fue instalado el primer reloj que tuvieron sus torres, a un costo de $ 500 y que inicialmente había sido comprado para instalarlo en el frontispicio del Cabildo. En 1860 dicho reloj fue sustituido por otro, llevándosele a colocarlo en la iglesia de las Piedras, donde todavía está en buen funcionamiento. En 1923 no disponiéndose de azulejos para revestir la gran cúpula del crucero, se optó por hacerlo con fragmentos de loza coloreada, que se solicitó como donación a los fieles de la parroquia. El piso fue inicialmente de ladrillos, sobre los cuales extendían los concurrentes alfombras y reclinatorios. La iluminación era rigurosamente con velas de sebo. Por 1858 las bóvedas y cúpulas presentaban un estado de agrietamiento tal, que cuando llovía el agua entraba a raudales, cosa que movió al Gobierno a tomar intervención , condicionando al contratista Avelino Lerena, a quién se le había encargado el adoquinado de la ciudad nueva, a que se ocupara del arreglo del edificio, realizándose este trabajo entre 1858 y 1860. En 1867 se instalaron las grandes campanas y el pavimento del baldosones de mármol blanco y negro, muy al gusto de la época. En 1903 bajo la dirección del Arq. Llambías se realizaron trabajos de refacción en todo su frente, que duraron 6 meses con un costo de $ 6.249 . En el lado derecho de la nave central, se encuentran enterrados D. Joaquín Suárez y los generales Fructuoso Rivera y Antonio Lavalleja. Un viajero describía así el edificio , al visitarlo en 1806 : “ El cuerpo de la iglesia consiste en 3 alas, divididas por arcos de inimitables curvas, soportados por pilares de orden dórico. Encima de los sugerentes altares hay diversas pinturas. Los severos nichos están decorados con estatuas, muchas de ellas bien ejecutadas y con vestidos decorosos. La virgen se la interpreta vistiéndola con gran peluca , traje de sarga y guardapiés de tisú, damasco o brocato.(Ubicación calle Ituzaingó esq. Sarandí)

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QUINTA DE ANTONIO PEREZ
(En donde se firmó la rendición de Montevideo el 20 de junio de 1814)

En tierras que se extendían varias hectáreas sobre el camino al Paso del Molino, mandó edificar en el año 1802, el Coronel de Milicias del Rey D. Antonio Pérez una casa habitación para su familia, estando próxima a las aguas de la bahía, que por entonces llegaban casi hasta la calle Jujuy actual. La casa construida como una verdadera fortaleza , con muros de 1mt. de ancho disponía en su planta baja de biblioteca, sala de armas, cochera , despensa y capilla , y en la planta alta, a la que se ascendía por una amplia escalera de mármol, cocina, gran baño, comedor, y 15 habitaciones entre salas y dormitorios. Tiene la particularidad esta finca, de no tener ningún patio central en torno al cual se acostumbraban a disponer las habitaciones, las que en este caso, se extienden recibiendo luz directa por ventanas, que dan al frente o al fondo del edificio. Al delinearse la calle San Fructuoso, le fue demolida la capilla y la cochera, conservando en los demás la casa  todos los atributos originales. La gran sala con sus techos abovedados y paredes decoradas en rojo, trasunta todavía una intensa sensación de pasada grandiosidad. Cuando comenzó el sitio de Montevideo, por las fuerzas patriotas, Antonio Pérez como oficial del Rey, abandonó la casa trasladándose tras las murallas de la ciudad y al tomar Alvear la dirección del sitio, encontró muy adecuada la posición y las comodidades que ofrecía la casa y se instaló en ella con su estado mayor. Allí recibió a la delegación que enviara Vigodet a tratar los términos de la capitulación y el 20 de Junio de 1814, a las 11 de la mañana, reunidos los plenipotenciarios españoles y Alvear en la sala de armas de la planta baja, firmaron la rendición de la ciudad, en un convenio que constaba de 42 artículos, ninguno de los cuales sería respetado luego por Alvear. Posteriormente la finca pasó por varios propietarios, hasta ser comprada a mediados del siglo pasado por D. Julio Iglesias, que fuera senador y secretario de Batlle y cuya última hija Julia, la habitaba hasta hace algunos años, fantasmagórica señorita que vagaba por los salones desiertos…

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CUARTEL GENERAL DE RONDEAU EN MONTEVIDEO

D. Francisco de Medina, natural de Montevideo, había iniciado desde 1781 la industria de los saladeros en el Uruguay, edificando entre otros, un importante establecimiento a la altura de lo que son hoy las Av. San Martín y Burgues. Dicha construcción comprendía un edificio cuadrado de casi 100 mts. por lado, construido con ladrillos sobre cimientos de piedra y dejaba en su centro una especie de plaza de armas. En estas dependencias cubiertas se constituían los depósitos, administración, etc. mientras que en corrales y bretes que rodeaban el lugar, se realizaban las tareas anexas: matanza y cuereo del ganado y preparación del tasajo. Cuando el Gral. Rondeau inició el segundo sitio de Montevideo en Octubre de 1812, se estableció primeramente en el Cerrito, pero después de ganar la batalla del mismo nombre y limitados los españoles a los muros de la ciudad, buscó establecerse en un lugar más adecuado para un largo asedio, y nada le resultó mejor que el edificio del saladero de Medina, situado además en una altura, desde donde se dominaba perfectamente la ciudad. Instalado allí con su estado mayor, permaneció ocupando el local hasta Mayo de 1814, en que fue relevado del mando por Alvear. Mientras duró el sitio y a partir de Junio de 1812, Rondeau hizo traer algunos de los grandes cañones que tenía la Fortaleza de Sta. Teresa, y los instaló exactamente donde hoy se encuentra la Iglesia del Reducto, bombardeando la plaza sin mayores resultados. El sitio que describimos, con modificaciones que solamente han alcanzado a puertas y ventanas, pero manteniendo en general sus características arquitectónicas, se ha conservado hasta hoy, ocupando su local la Escuela Italia. Rondeau había dispuesto su despacho y sala de operaciones en la gran sala que había a la derecha de la entrada principal, entonces guarnecida con una puerta de gruesas maderas y rejas en sus ventanas. (Ubicación San Martín y Burgues – Reducto)

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CASA DE VAZQUEZ O DEL VIRREY

En la esquina de las antiguamente llamadas calles de la Frontera y de la Iglesia, luego de San Miguel y San Juan y actualmente Piedras e Ituzaingó, escrituró un solar a su nombre, a fines del siglo XVIII, doña Ma. Francisca Alzáibar de Viana, esposa del primer Gobernador de Montevideo. Dicha señora lo vendió a Manuel Vázquez, quién encomendó al arquitecto portugués Bautista Márquez de Mello, los planos y construcción de una amplia residencia de corte palaciego. Dicho arquitecto cumplió el encargo, dejando en la arquitectura exterior de la finca, impreso el estilo lusitano, por entonces en gran boga, en el Brasil. Vázquez la ocupó luego de terminada en 1823 y pasados algunos años la vendió a José Ramírez, siendo luego sus sucesivos dueños: Juan Jackson, Pedro Cibils y José Ma. Durán. El edificio consta de un cuerpo central y dos laterales, con entradas independientes pero comunicantes interiormente por un amplio patio, rodeado de un pórtico en arcos de medio punto. En la esquina se extendía una amplia sala y sobre los demás frentes, 18 habitaciones de variados tamaños en la planta alta, y otras tantas en la baja. Luego, al paso de los años, declinó su categoría de gran mansión a la de modesto inquilinato, alquilada por piezas que ocupaban la Provisión El Patriota, el taller de pintura del boxeador Llorca , el conventillo La Lata etc. (Ubicado en Piedras esq. Ituzaingó – Ciudad Vieja)

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HOTEL DE LA PAIX

Edificado bajo severas críticas, ya que se consideraba en la época que edificar un local para hotel con tal suntuosidad y extensión era una total equivocación, se construyó en 1848 este edificio, siendo el primer establecimiento para hotel, encarado fundamentalmente como tal, y en un lugar sumamente aconsejable por cuanto se encontraba a un paso del punto de desembarco de las personas que llegaban al país, ya que las aguas de la bahía llegaban entonces hasta la actual calle 25 de Agosto. En torno a un amplio patio se distribuían 40 habitaciones en dos plantas unidas por una escalera circular en madera y en un entrepiso el comedor con vista a la calle, y a la bahía. Tanto este patio como otros ambientes interiores mostraban multitud de motivos decorativos de tipo andaluz con azulejos, tinas con flores, rejas y adornos de hierro. Los muebles de madera de roble y jacarandá oscuros, mostraban profusión de cortinados de terciopelo rojo y alfombras. Su inauguración dio motivo a un verdadero acontecimiento social, que contó incluso con la presencia del Pte. De la República, y entre otros destacados huéspedes, se contaron los diversos plenipotenciarios europeos que llegaron a la ciudad a tratar las posibilidades de la paz, en la guerra que sosteníamos con Rosas. Comentario de un viajero que se alojara en 1848 : “El francés amablemente vino conmigo al Hotel de la Paix, en la calle de las Piedras. Es un edificio de ladrillos construido alrededor de dos patios, muy confortable por dentro. El cuarto en la planta baja cuesta 12 pesos. Pedí en seguida algo de comer , después de 12 días de ayuno, y me sirvieron una cena muy buena” . Desde hace años, se ha convertido en conventillo, pero al pasar de la calle al amplio patio, podemos observar todavía la lujosa puerta cancel en cuyos vidrios finalmente biselados y perdiéndose entre adornos y letras góticas , se leía “Grand Hotel de la Paix” (Este Hotel estuvo ubicado en la calle Piedras 416 entre Misiones y Zabala – Ciudad Vieja)

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TEATRO DE SOLIS

Alrededor de 1835 un grupo de ciudadanos pensó en la posibilidad de dotar a la ciudad, de un gran teatro y a esos efectos se le encomendó en 1837, al Arq. Carlos Zucchi la creación de los planos necesarios. El proyecto presentado por éste, no fue aceptado no tanto por el aspecto técnico, sino por el económico, ya que se entendió excesiva la suma de $ 229.000 que costaría el edificio. En 1840 el terreno estaba ya escriturado, encomendándose un nuevo proyecto al Arq. Francisco Garmendia que lo presentó con un costo de $ 125.000, siendo aceptado. Comentarios hubo por entonces de que en realidad, Garmendia no “creó” nuevos planos, sino que se limitó a modificar los originales que hiciera Zucchi, adecuándolos a un menor costo de construcción . La sala se calculó definitivamente para albergar unas 1.600 personas, dándosele una forma de herradura, en cierto modo semejante a la del Scala de Milán, aunque algo más reducida. La acústica del futuro edificio se estudió teniendo en cuenta los desniveles del terreno, dándose comienzo los trabajos en 1841, e intensificándose los mismos a partir de Enero de 1842. La construcción se hacía sobre zona rocosa, donde había originalmente unos manantiales que surtían de agua potable a la ciudad, estando precisamente debajo del escenario, la cachimba principal. En febrero de 1843 estaban terminados los cimientos, alcanzando algunas paredes hasta 3 mts. de altura , pero ante las eventualidades del sitio de Montevideo, provocado por Oribe, los trabajos fueron suspendidos. Por entonces estaban ya depositados en el lugar, maderas traídas del Europa, pizarras para los techos y columnas de mármol. Durante los 10 años que duró el sitio, la comisión del teatro tuvo una permanente situación de conflicto con el estado, para evitar que fueran incautados los materiales y destinados a construir fortificaciones. Terminada la guerra con la paz de Octubre de 1851, se reiniciaron los trabajos el 20 de Enero de 1852, terminándoseles en Junio de 1856. En 1855 y cuando las obras avanzaban a su terminación, los accionistas cambiaron ideas sobre el nombre a darle a la sala, optándose por bautizarla: “Teatro de Solís” , luego por supuesto de barajarse muchos otros. El 25 de Mayo de 1856 se inauguró oficialmente el local, con asistencia del Pte. De la República, embajadores e invitados especiales. Se desarrolló en esa oportunidad un acto literario, durante el cual Heraclio Fajardo, leyó poesías de Acuña de Figueroa, haciendo uso de la palabra Cándido Joanicó, Octavio Lapido y Luis Lamas. Luego se representó la ópera Ernani, interpretando los papeles principales la contralto Sofía Lorini, el barítono Cima y los tenores Camoli y Gentile. A fines de ese año, actuó el mundialmente famoso tenor Tamberlich, a quien el público acompañó a su hotel en medio de una manifestación de antorchas, tal fue el entusiasmo despertado por su brillante actuación. En 1874, el Arq. Rabú construyó las alas laterales que le dieron al edificio el aspecto que ha alcanzado en nuestros días. En la época de su inauguración y por muchos años, la función comenzaba a las 19 horas, pero se habilitaba la platea una hora antes, a los efectos de que las damas concurrentes, tuvieran una hora para conversar, tomando mate de café o de leche. En el ínterin , los señores hacían tiempo concurriendo a un tambo que había en la esq. De Buenos Aires, aproximadamente donde está el edificio de “El Diario” (hoy Juzgados) , donde bebían sendos vasos de leche “al pie de la vaca” , cosa considerada muy elegante y de “buen tono” . Como gran parte de la concurrencia vivía en las quintas de los alrededores, se encendía un gran farol rojo en la parte superior del frontispicio, todas las noches en que había función, permaneciendo apagado cuando no, desde los miradores de las quintas, el farol se destacaba en la noche cuando encendido, siendo motivo de comenzar a preparar carruajes y miriñaques y cuando apagado, para reunirse en la sal a bordar y a escuchar las cajas de música. (Ubicado en calle Buenos Aires casi Juncal – Ciudad Vieja)

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MIRADOR DE SUAREZ

Siendo D. Joaquín Suárez Presidente del Senado, y en un amplio terreno que rodeaban las hoy Avda. Agraciada y Suárez , que comprara en 1840 , mandó edificar una casa cuyos cimientos se comenzaron en Diciembre de dicho año , para terminarse en Noviembre de 1841. Dicha finca constaba de una serie de piezas provistas de ventanas enrejadas , orientadas sobre Agraciada y dos más prolongándose por el lado de Suárez, donde se ubicaba un gran portón y un muro protegiendo el patio interior. En la proa de las dos calles, la casa elevaba una habitación más en forma de mirador. Las habitaciones tenían salida sobre el patio interior, a un amplio corredor de baldosas coloradas que dejaba en el centro del aljibe y un gran ceibo. Sobre el fondo y ya frente a la cocina, se extendía un parral y un árbol de pitanga, debajo del cual , en su ancianidad , acostumbraba a sentarse el patricio. Sobre Agraciada, las habitaciones eran ocupadas la de la esquina, por el dormitorio de Suárez, los de sus hijos, la sala y el comedor lindero ya a la cocina. Del lado opuesto estaba la cochera y un pequeño galpón. Los muebles sumamente sencillos creaban un ambiente de suma austeridad, enmarcado en las vigas de gruesa madera de los techos de azotea y los pisos de ladrillo. En la pared central del comedor , un gran cuadro de Artigas. Suárez no había alcanzado a ocuparla más de algunos meses, cuando la llegada de las fuerzas sitiadoras de Oribe, le obligó a dejar la casa, la cual sufrió los efectos de la guerra, ya que en torno a ellas se libraron cruentos combates, que provocaron incluso que las rejas de las ventanas fueran cortadas por los balazos , además por supuesto de paredes y techos. Al terminar la guerra, en 1851 , Suárez la mandó a reparar retirándose luego a vivir en ella en forma permanente y precisamente en su comedor, recibió la visita de los representantes del Gobierno que le venían a proponer que justipreciara cual consideraba la suma más adecuada a serle entregada, como restitución de todo el dinero que había entregado para los gastos del estado, y a lo que contestó , que no presentaba cuentas a su madre. En ella murió el 26 de Diciembre de 1868 , siendo demolida la casa en 1906.

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CASA DEL GENERAL JOSE Ma. PAZ

Cuando después de la derrota de India Muerta, el ejército de Oribe se derramaba como incontenible alud sobre Montevideo, llegó a la ciudad un oficial argentino , el Gral. José Ma. Paz , manco , de salud delicada , nervioso de carácter, brillante en los salones sociales, la antítesis de la barbarie de la época. Se le discernió como alojamiento esta casa y se le nombró jefe de la defensa. En estas salas planeó las fortificaciones de la ciudad entonces inerme y comentó al Gral. Pacheco y Obes: Si Oribe demora 15 días el ataque, Montevideo no será tomada. Bajo su dirección se trabajó noche y día y el ir y venir de oficiales, chasques y ordenanzas, conmovió las dependencias de esta casa. Cuando el 16 de Febrero de 1843 Oribe llegó al Cerrito , el Gral. Paz miró con su catalejo, desde el mirador de esta casa, al enemigo desplegado , y comentó a sus interlocutores : “Oribe no tomará Montevideo” . Habían pasado 18 días. Montevideo sostuvo invicta el sitio de 10 años. (Este edificio estaba ubicado en Sarandí 480-Ciudad Vieja)

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EL MERCADO DEL PUERTO

Desde 1836 , funcionaba como mercado público en Montevideo , el instalado en el edificio mutilado de la Ciudadela, y un menor , el de Sostoa, en la que después se llamaría calle Mercado Chico. Pero dado que el estado de cualquiera de ellos, era deficitario, se fue a la construcción de dos edificios destinados especialmente a tal fin, que lo fueron el llamado Mercado Central y el del Puerto , construido en 1868. Constaba de una amplia estructura de hierro con amplia bóveda y rodeado de un cinturón de material para instalación de pequeños locales. Fue uno de los primeros edificios que en nuestra ciudad , mostró el uso de armaduras de hierro en amplias superficies de techados. Próximo al centro, se instaló una fuente, donde las personas podían lavar la verdura que adquirían, fuente que luego fue trasladada a la Plaza de los Treinta y Tres, en cuyo centro se encuentra hoy. Por entonces , se comentaba que más que edificio para un mercado, sería destinado a estación de un tren a vapor que acarrearía mercaderías desde y para las fábricas de Bella Vista y  El Cerro. Esto, sin llegar a concretarse, pudo tener entonces algo de posibilidad, viviéndose como se vivía la era del vapor, que llevó proyectos tan utópicos como un ferrocarril a Carrasco , otro a Santiago Vázquez, etc. (Ubicación Yacaré y Piedras – Ciudad Vieja)

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HOTEL NACIONAL o GRAND HOTEL VICTORIA

El Dr. Emilio Reus, marcó evidentemente toda una época en la historia financiera y social de Montevideo, siendo una de sus realizaciones el gran edificio construido  y proyectado por los arquitectos Parcus y Siegerist, para dedicarlo a hotel. Constaba de un gran subsuelo y 4 plantas de habitaciones, distribuidas sobre dos grandes patios interiores, que dividía la gran caja de una monumental escalera de mármol, a cuyo comienzo se situaban las dependencias de recepción y conserjería. Como era usual en esa época, años 1888 a 1891, se buscó dar al edificio un aire de grandiosidad, que se pone de manifiesto en sus grandes ambientes y en el gran salón de fiestas, extendido sobre todo el frente que da a la calle Monteverde, con artísticos cielorrasos de yeso dorado y columnas estucadas, que se completarían con grandes cortinados de pana roja y lambrices de roble. Sus techos, terminados en mansardas, le daban un aspecto exótico y original. El proyecto incluía edificar un edificio anexo para baños, especie de grandes termas romanas con derroche de mármoles y estuques. La quiebra de Reus en 1890, no le permitió llevar a fin estos proyectos cuando apenas faltaban detalles de terminación, quedando el local clausurado hasta 1895, en que habiendo pasado a poder del estado, fue usado como asiento de la Facultad de Derecho. En 1912, se demolieron las mansardas reconstruyéndose techos de azotea. Lo curioso es que el edificio, que nunca recibió un pasajero ni funcionó como hotel, fue siempre considerado como tal, e incluso hemos visto láminas en libros de comienzos de siglo , en que al pie de una vista del edificio se lee : “Gran Hotel de la Victoria, Montevideo”. Emilio Reus , murió pobre y olvidado en un lecho del Hospital de Caridad, sin dinero ni para pagarse una sepultura en el sector de indigentes del cementerio. En su época había sido el hombre mas rico de Montevideo. (Ubicación sobre la Rambla Portuaria – Ciudad Vieja)

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ROYAL PIGALL

El local edificado en 1910 con prescindencia de cualquier orden arquitectónico y con la única finalidad de servir para la instalación del Royal Pigall, constaba de una gran sala con entrada por Bartolomé Mitre , un sótano usado para ensayos y depósito, y un entre piso, donde se ubicaban los “reservados” y “camarines” , con entrada discretamente disimulada. En el ángulo del salón que daba sobre la esquina de Reconquista y Bartolomé Mitre, se levantaba un amplio escenario, donde se representaban números de varieté, muy en boga en la época. En las mesas que rodeaban la amplia pista de baile, se instalaba la juventud de principios de siglo, a oir y bailar las ejecuciones de los grandes maestros del tango, como Firpo, Arolas , Grecco. Mientras que en los “reservados”, con sus paredes capitoneados en cuero y cortinados de terciopelo, los “señores” discretamente “echaban su canita al aire”. Sobre el conjunto reinaba por así decirlo el empresario Romano Visconti, enfundado en su elegante traje negro y sombrero gris, fumando un interminable habano y brindando a su alrededor una sensación de portentosa riqueza. Precisamente una lluviosa mañana de Julio de 1912, entró Romano con dos mozos cantores y guitarristas, que en la sala desierta hicieron una demostración de sus virtudes y cuando terminaron la interpretación, los aplausos del empresario , les abrían las puertas para comenzar su actuación esa misma noche. Se llamaban Gardel y Razzano…(Este edificio estaba ubicado en Bartolomé Mitre – Ciudad Vieja)

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CUARTEL DE INGENIEROS

Fue construido según planos del Ing. García Martínez de Cáceres, estando ubicado entre las actuales calles: Juncal, Rincón, Sarandí y Bartolomé Mitre. Constaba de un cuadro edificado en torno a una plaza de armas central, con paredes de ladrillos y techos de tejas. Las dependencias tenían en el frente que daba al referido patio interior, unas arcadas en forma de claustro que formaba una especie de galería cubierta. Sus dependencias comprendían cuadras para la guarnición, armería, enfermería, calabozos, mayoría etc.  A partir de 1830 fue destinado a Jefatura de Policía, dependencia que lo ocupó hasta su demolición en Octubre de 1872.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ciudadela
Ciudadela

 

 

 

 

 

 

 

 

ximenez
casa de Manuel Ximenez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Rivera
Casa de Fructuoso Rivera

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

garibaldi
Casa de Garibaldi

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Estevez
Palacio Estevez

 

 

 

 

iglesia Paso
Iglesia Paso Molino

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Quinta Larrañaga
Quinta de Larrañaga

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Casa Viana
Casa de J. de Viana

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

cubo
Cubo del Sur

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

lavalleja
Casa de Lavalleja

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

aduana
Aduana Vieja

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

bovedas
Las Bovedas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

cerro
Fortaleza del Cerro

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Toribio
Casa Tomás Toribio

 

 

 

 

 

 

 

 

molinos
Molinos de Perez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

cabildo
Cabildo de Montevideo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Catedral
Catedral de Montevideo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Perez
Quinta de Antonio Perez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Casa de Vazquez o del Virrey

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Teatro Solís

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

suarez
Juaquín Suarez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

mercado
Mercado del Puerto