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COLON TE VISITO EN MI NOSTALGIA
Por. Julio César Romero
   
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PLAZA FRANCISCO VIDIELLA

Paseo ineludible de todos quienes vivíamos en Colón o zonas vecinas.

Ese gran monumento al pionero de la vitivinicultura en la zona, como lo fue Francisco Vidiella en su centro. Recuerdo cuando acompañaba a mi madre para hacer alguna compra en las tiendas del centro de Colón, era normal en algún momento descansar un poco en los bancos de la plaza, para luego retomar el regreso a casa. Punto de encuentro de los novios en algunos de los bancos más retirados. Si habrá visto pasar tantas generaciones presurosas para tomar el tren en la estación, o recibir algún visitante que conocía por primera vez Montevideo. Si habrá visto pasar tantos carnavales y ver correr tantos niños por sus veredas.


Su estatua, inaugurada en la Plaza Colón, en 1891 -obra de Juan Luis y Nicanor Blanes, hijos de Juan Manuel Blanes-, consagra los méritos de este progresista ciudadano. El monumento es el primero que se levantara en el Uruguay en homenaje a un extranjero que no era ni político, ni militar, ni héroe nacional, sino un emprendedor productor y trabajador rural.

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Hermoso Colón de mi infancia, siento que te debo mucho…

Tú me regalaste una escuela hermosa donde nos formábamos personas de bien, continuando la enseñanza de nuestros hogares. Me regalaste tu aroma inconfundible mezclado de eucaliptus y acacias y hermosas flores de los jardines de nuestros vecinos. Me regalaste tus campos, aquellos que solía recorrer con la honda o en partidos interminables de fútbol con mis amigos. En enseñaste a quererte a través de la historia que en tu interior tu guardas. Recuerdo aquellos paseos por la plaza y bien cerquita allí ver pasar el tren que con sus ruidos traían presurosos pasajeros que subían y bajaban. Un poco más allá la plaza de deportes en donde hamacábamos las ilusiones tempraneras, de aquellos días de juegos y aire libre, tan libre como nuestros pasos que te caminaban todo. Recuerdo de vecinos que ya no están a quienes les teníamos sumo respeto, aquel nacido hasta desde una mirada que corregía una acción equivocada. Esos hermosos carnavales que supiste regalarme, en donde el multicolor de los conjuntos alegraban la barriada. El paseo del carro de la vendimia, en donde hermosas chicas regalaban pequeños ramitos de uvas, participándonos en su fiesta, luego de la cosecha, en donde tantos vecinos participaban con su trabajo. Son tantos y tantos los recuerdos que no darían los espacios de esta revista para enumerarlos. Si quiero decirte, que a pesar de vivir un poco más lejos de tus calles, siempre te llevo conmigo, y simplemente para ello necesito activar solo el recuerdo.

 


 

 

 

 

 

   
 


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